Baja por Depresión Laboral: Síntomas y Tratamientos

Baja por Depresión Laboral: Síntomas y Tratamientos

La depresión laboral es un sentimiento de tristeza profunda, desánimo continuado y falta generalizada de energía y motivación asociada al trabajo.

Cuando el caso es grave, puede darse una baja laboral por depresión, y ser causada por factores personales (por ejemplo pasar por un duelo) o por factores de la empresa (por ejemplo acoso laboral).

depresión laboral

El sentimiento de tristeza no desaparece con el paso del tiempo y resulta desproporcionado en cuanto a su intensidad y duración.

Un porcentaje importante de la población sufre de depresión en algún momento puntual de su vida. Es importante saber identificar la situación a través de sus síntomas, determinar cuáles están pudiendo ser sus causas y poner en marcha un plan de acción de posibles soluciones para poner fin a la situación de depresión de una persona.

Debido a que las personas dedicamos una gran parte de las horas del día a nuestro puesto de trabajo, son muchas las ocasiones en las que una depresión puede estar ligada a alguna circunstancia relacionada con el trabajo.

Estos casos deben ser especialmente atendidos por los responsables de cada empresa u organización; ya que, además de estar afectando al bienestar de alguna de las personas que colabora en la misma, puede estar teniendo repercusión en el trabajo que desempeña y, por consiguiente, en la empresa.

Por estos motivos, tanto en la vida personal como en la laboral es fundamental saber identificar a una persona o compañero de trabajo que puede estar sufriendo depresión laboral. Para ello, es importante conocer sus síntomas.

Síntomas de la depresión laboral

A continuación se exponen algunos de los síntomas a través de los cuales podrás identificar una depresión laboral:

  • Sentimiento de tristeza continuado.
  • Ansiedad sin motivo justificado aparente.
  • Desmotivación laboral.
  • Los sentimientos anteriores no cambian independientemente de la situación.
  • Cansancio crónico, agotamiento constante.
  • Bajada de peso considerable en poco tiempo.
  • Irritarse fácilmente con sus compañeros.
  • Baja concentración.
  • Incremento del tiempo habitual en el que realiza sus funciones.
  • Aumento, sin causa aparente, de los errores que comete en el trabajo.
  • Faltas de asistencia regulares por malestar o enfermedad.

En el caso de la depresión laboral, además de uno mismo, los compañeros de trabajo más cercanos y los responsables directos de la persona afectada juegan un papel muy importante en el diagnóstico de la misma.

Como se indicaba antes, debido al gran número de horas que las personas dedicamos a nuestro trabajo, es en este contexto donde la depresión laboral se verá más reflejada en la conducta diaria de la persona en cuestión.

En estos casos, uno mismo no suele encontrarse en condiciones anímicas ni con la atención necesaria como para reflexionar sobre su estado y ser consciente de lo que le está ocurriendo.

Por este motivo, no sólo debes prestar atención a los síntomas en ti mismo, sino también en tus compañeros, ya que podrías ser de gran ayuda para el diagnóstico de uno de ellos.

Una vez identificada la situación, el siguiente paso fundamental es determinar qué puede estar causándola, con el objetivo de poder ponerle solución y tomar medidas al respecto. Dependiendo de cada persona, existen múltiples motivos que, en su conjunto, o por la combinación de unos con otros, puedan estar causando una depresión laboral en ti mismo o en uno de tus compañeros.

Causas de la depresión laboral

Para facilitar su identificación, a continuación se exponen algunas de las causas más habituales de esta situación:

  • Acontecimiento importante y muy estresante para la persona.
  • Proyecto laboral sobre el que el trabajador no consigue o no puede mantener el control.
  • Impotencia sobre la consecución de sus resultados o sobre el trabajo que realiza.
  • Condiciones laborales estresantes.
  • Conflictos o problemas con compañeros o responsables.
  • Responsabilidad laboral no proporcional al puesto desempeñado.
  • Falta de reconocimiento del trabajo realizado.

Una vez identificadas las causas que pueden estar generándote a ti, a uno de tus compañeros, o a uno de los colaboradores de tu empresa, una depresión laboral, es el momento de plantear cuáles son las posibles soluciones y establecer un plan de acción.

Tratamiento

Existen diferentes técnicas, actividades o estrategias que, llevadas a cabo de forma adecuada, pueden conseguir disminuir o eliminar la sintomatología de la depresión laboral.

Estas soluciones han de adaptarse a cada caso, y la forma de actuar dependerá de si eres tú mismo quien sufre de este malestar, es uno de tus compañeros o una de las personas que colabora en tu empresa, equipo u organización.

No obstante, a continuación se presenta un conjunto de soluciones y acciones generales que pueden ser de ayuda en los casos de depresión laboral:

1-Concienciar a los trabajadores para favorecer un diagnostico temprano

La concienciación y sensibilización de los trabajadores en cuanto a las posibles enfermedades laborales o accidentes de trabajo que pueden sufrir en su jornada laboral es determinante para evitar, reducir y detectar posibles casos de padecimientos de este tipo de afecciones a la salud de las personas.

Tanto para cuidar del bienestar de uno mismo como para detectar posibles afecciones en tus compañeros, tu equipo o tu plantilla, has de estar bien informado en cuanto a cuáles son las afecciones o accidentes para la salud más comunes en tu sector de trabajo, cuáles son sus causas y sintomatología asociada, y a través de qué acciones se puede llegar a una posible solución de la situación.

En el caso de la depresión laboral, el diagnóstico temprano de la situación es fundamental para que la afección no se convierta en un problema mayor y resulte más sencillo recuperar el estado normal de salud de la persona afectada.

2-Hablarlo con naturalidad

Si has detectado que podrías estar padeciendo un caso de depresión laboral, habla sobre el tema y compártelo con tus compañeros cuando te sientas preparado para ello.

No dejes pasar mucho tiempo desde que detectes tu afección; ya que, cuanto antes lo hagas, antes empezarás a disfrutar de los beneficios al respecto. Ármate de valor y compártelo.

El simple hecho de verbalizarlo y darle un nombre y un sentido a tu situación y a tus sentimientos, hará que te encuentres mejor. Compartirlo y hablar al respecto reduce la incertidumbre que uno mismo puede crear sobre su realidad, fomentando el poder superarlo con normalidad.

Por otro lado, el hecho de que tus compañeros sean conocedores de cómo te sientes, hará que se sensibilicen al respecto y deseen prestarte toda la ayuda y apoyo que esté en su mano para que recuperes tu bienestar lo antes posible.

Además, es probable que entre tus compañeros encuentres a alguien que haya pasado por la misma situación que tú, o que en la actualidad tenga los mismos sentimientos y afecciones que estás experimentando, pero que no se haya atrevido a compartirlo aún.

Junto al ejemplo de la experiencia, acompañamiento y apoyo, será mucho más fácil recuperar tu estado de ánimo habitual y saludable.

Si has detectado que uno de tus compañeros podría estar sufriendo depresión laboral, puedes mostrarle tu apoyo para tratar el tema con naturalidad. Para ello debes tener en cuenta varias consideraciones importantes, ya que dependiendo del estado de tu compañero, puedes someterle, sin intención, a un estrés adicional.

En primer lugar asegúrate de que tu sospecha está basada en hechos continuados, una única muestra de tristeza ocasional no es motivo para alarmarse. En caso de que decidas comentarlo con él, hazlo de la forma más natural posible y mostrándote como un apoyo con el que puede contar para su situación en general, nunca actuando como mero comunicador de un diagnóstico ni dando por hecho que eres conocedor de su situación.

3-Tratar con confidencialidad el caso en la empresa

Es fundamental tratar los casos con la confidencialidad oportuna para no agravar la situación.

A pesar de que, el hecho de verbalizarlo y hablar sobre la depresión laboral con naturalidad puede ser beneficioso para el tratamiento de la misma, si la persona afectada no ha tomado la decisión de compartirlo con sus compañeros, nadie más en la empresa puede tomar esta decisión.

La persona conocedora de la situación puede prestar su apoyo, pero nunca desvelar la afección al resto de los compañeros, ni aunque considere que sea algo beneficioso para el trabajador con depresión laboral.

Puede ocurrir que, a pesar de que se actúe con la intención de ayudarle, esto suponga un factor estresante adicional para él y se empeore o agrave su situación.

4-Reincorporación progresiva al trabajo

Si padeces de depresión laboral o una de las personas que colabora en tu empresa la sufre, es habitual que se cause una baja temporal y que la persona se reincorpore al trabajo cuando su salud y estado de ánimo se encuentre de nuevo en las condiciones adecuadas.

Cuando alguien sufre de depresión laboral, su ánimo, motivación, humor y concentración no se encuentran en condiciones para trabajar. Por consiguiente, los resultados de su trabajo no serán los esperados en condiciones normales, a pesar del gran esfuerzo que puede estar conllevando realizar su tarea a la persona afectada.

Durante una baja, a la persona se le proporciona el tiempo necesario para que se recupere de su afección y recobre las condiciones físicas y mentales para reincorporarse de forma adecuada a su puesto de trabajo.

En el caso de la depresión laboral, suele ser recomendable que la persona vaya adquiriendo de nuevo el hábito y horario normal de trabajo de forma progresiva. Una reincorporación temprana o demasiado rápida y forzada, puede tener consecuencias negativas para la salud de la persona, haciéndole recaer de nuevo en la afección por el estés ocasionado.

5-Recurrir a servicios sanitarios de atención psicológica o médica

Cuando sospeches que puedes estar sufriendo de depresión laboral, o que en tu empresa u organización pueden estar dándose casos de la misma u otras afecciones sanitarias, puede ser necesario recurrir a la ayuda de profesionales expertos en la materia.

Dependiendo de la intensidad o gravedad de la afección, esta solución puede ser decisiva para recobrar el estado de salud y bienestar deseado. En estos casos, los profesionales de la salud serán los encargados de tomar la decisión sobre cuál es el diagnóstico exacto de la persona afectada, cuáles son las causas del caso y qué tratamiento es el más recomendado para cada situación.

La terapia psicológica puede ser acompañada por las soluciones anteriores, en caso de que el profesional acepte y recomiende su uso, con el objetivo de agilizar el camino y apoyar al proceso terapéutico para devolver a la persona afectada su estado anímico habitual.

En los casos de depresión laboral más profunda, o que durante más tiempo ésta haya estado afectando a una persona, es posible que se recurra a una terapia médica como acompañamiento de la terapia psicológica.

Tanto la terapia psicológica como la medicinal, han de ser suministradas por profesionales expertos en la materia.

De hecho, en muchas empresas, debido a su tamaño y características, existen departamentos que se dedican en exclusiva al cuidado de la salud de los trabajadores. Estos departamentos se encargan de la concienciación y prevención de enfermedades derivadas del trabajo y de accidentes laborales.

En otros casos, en lugar de disponer de un departamento propio, la empresa puede recurrir a colaboraciones con diferentes organizaciones externas que se encargan de este mismo fin.

¿Y tú qué casos conoces de baja por depresión laboral? 

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