Cómo Tratar y Ayudar a una Persona Bipolar: 10 Consejos

Cómo Tratar y Ayudar a una Persona Bipolar: 10 Consejos

Saber cómo tratar y ayudar a una persona bipolar es importante si tienes que convivir con esa persona, es tu pareja, madre, padre, hijo o hermano. Más aún si es agresiva, entra en una crisis o incluso si la tienes que ver constantemente en el trabajo.

El trastorno bipolar es sin duda una enfermedad con la que puede resultar muy complicado convivir, ya que suele producir un gran número de alteraciones en el funcionamiento de la persona que lo sufre.

chica con trastorno bipolar

No obstante, es un trastorno que se puede gestionar, y una persona con esta enfermedad puede conseguir un óptimo funcionamiento si logra controlar bien sus síntomas y alteraciones.

La mejor forma en que puedes tratar a estas personas es ponerte en su lugar. Sin empatía es complicado llevar bien la situación y es mucho más sencillo que surjan conflictos. Para ello, he pensado que te daré consejos como si tú mismo fueras esa persona bipolar, así podrás ponerte en lugar de ellos y usar esos mismos consejos para tratarlos.

Por ejemplo, si te digo "explica tu trastorno a quien se lo debas contar", se entiende que el consejo es que tengas una disposición a escuchar a la persona bipolar.

10 Consejos para tratar y ayudar a una persona bipolar

1. Explica tu trastorno a quien se lo debas contar

contar a amigo

Si tienes trastorno bipolar es muy probable que este sea un tema que te tenga por lo menos preocupado o inquieto.

¿Debo contarlo o no debo contarlo? ¿A quién le tengo que decir que tengo trastorno bipolar? ¿Cómo reaccionará la gente al decírselo?

En realidad no hay una respuesta universal a estas preguntas y tampoco hay un método infalible que se deba realizar.

El trastorno bipolar es una enfermedad, sí, ¿pero conoces a alguien que se vaya presentando de la siguiente forma?: "Hola soy José y tengo el colon irritable".

Seguramente no, y es que a veces explicar a todo el mundo que tienes una enfermedad puede resultar irrelevante o incluso inadecuado.

Por lo general, es conveniente contarlo a esas personas con las que tengas una buena relación y confianza suficiente: familiares, amigos, parejas, etc. Si ellos lo saben, bien seguro que te comprenderán y te podrán ayudar muchísimo.

Explicar que padeces trastorno bipolar es cómo explicar algo íntimo de ti, así que es importante que lo expliques a tus personas más allegadas, pero no es necesario que lo cuentes sistemáticamente a todo el mundo.

No pienses "soy bipolar" y la gente debe saber que soy así. No eres bipolar, padeces un trastorno bipolar, pero esta enfermedad no forma parte de tu personalidad, así que no estás obligado a contárselo a personas con las que no tengas confianza suficiente.

2. Recuerda tu medicación

medicación trastorno bipolar

Tomar la medicación es posiblemente la acción más importante a realizar para controlar la enfermedad.

Desgraciadamente, hoy en día los psicofármacos son la única forma de atenuar y controlar del todo el trastorno bipolar, por lo que si no los tomas tu estado empeorará y posiblemente acabes requiriendo una hospitalización.

Es probable que pienses que no necesitas la mediación, y que además, si no la tomas evitarás esos efectos negativos que te causan las pastillas.

La realidad es que nadie te podrá convencer de que necesitas medicarte mejor que tú mismo.

Observa qué cambios se producen en tu funcionamiento cuando dejas de tomar los medicamentos y saca tus propias conclusiones.

Si notas que la medicación no te va del todo bien y te produce muchos efectos secundarios consúltalo con tu psiquiatra, él sabrá qué modificaciones se pueden realizar para mejorarlo.

3. Cuidado con los antidepresivos

Bien es cierto que en el trastorno bipolar se pueden padecer episodios depresivos, los cuales se suelen tratar con antidepresivos, ya que estos aumentan el estado de ánimo.

Sin embargo, debes evitar tomar antidepresivos si no te lo ha recetado previamente tu psiquiatra.

Si estás en una fase depresiva y tu médico no te ha recetado antidepresivos no pienses que se ha equivocado y que tu forma de mejorar es tomar este tipo de fármacos.

Los antidepresivos pueden ser muy peligrosos en el trastorno bipolar ya que pueden inducir fácilmente episodios de manía, sobre todo si no se toma algún estabilizador del estado de ánimo como el litio para contrarrestar su efecto.

4. No faltes a las visitas con tu médico

doctora sonriendo

Es muy importante que el tratamiento lo controle y lo decida tu psiquiatra, por lo que no debes faltar nunca a las visitas que tengas programadas.

El médico que trate tu trastorno bipolar se encargará de encontrar el mejor tratamiento para ti, y será una herramienta indispensable para que puedas controlar satisfactoriamente tu enfermedad.

No tengas miedo de acudir a las visitas por si te receta más medicación o por si "te riñe" por no haberla tomado. Tu psiquiatra lo único que hará será ayudarte a controlar el trastorno bipolar y administrar el tratamiento que mejor te vaya.

5. Evita las drogas por completo

Las drogas son perjudiciales para cualquier persona, y el consejo de abandonar su consumo no sólo es útil para las personas con trastorno bipolar, sino para toda la gente en general

El consumo de drogas (incluido el alcohol) puede resultar especialmente peligroso si padeces un trastorno bipolar.

Puedes ver como amigos tuyos beben alcohol o consumen marihuana sin que les pase nada aparentemente importante, pero eso no significa que no te vaya a suceder a ti.

Y es que la mayoría de drogas provocan un aumento de una sustancia llamada dopamina en el cerebro.

En los brotes maníacos, se produce un aumento similar de dopamina en el cerebro de la persona bipolar, por lo que si consumes alguna droga aumentarán más los niveles de ese neurotransmisor en tu cerebro, y el riesgo de padecer y/o agravar un episodio maníaco será muy alto.

6. Realiza actividad física

hombre jugando al tenis

La práctica de ejercicio físico moderado es muy recomendable para la salud mental y física de cualquier persona.

En el trastorno bipolar, practicar deporte puede ayudar a estar menos tenso, menos ansioso, sentirse con más energía y aumentar el bienestar.

No obstante, no es recomendable realizarlo a última hora del día ya que puede impedir conciliar adecuadamente el sueño, por lo que es más beneficioso practicarlo por la mañana o a primera hora de la tarde.

Así mismo, la práctica de actividad física puede resultar muy beneficioso cuando se está estable (ni maníaco, ni depresivo) o durante las fases de depresión leve-moderada.

Sin embargo, si notas que puedes estar iniciando una fase hipomaníaca, maníaca o mixta, es aconsejable suspender durante un tiempo la práctica de ejercicio, ya que podría resultar perjudicial y empeorar el episodio.

7. Vigila el estrés

chico moreno estresado

Intenta que no haya niveles muy elevados de estrés en tu vida ya que ello puede dificultar el control del trastorno bipolar.

Esto no quiere decir que tengas que eliminar todas tus expectativas, o convertir tu vida en algo aburrido, sin actividad o sin poder hacer nada.

Puedes hacer las mismas cosas que una persona que no sufra trastorno bipolar siempre y cuando seas consciente de tus limites y no sobrecargues tu agenda de cosas.

Intenta llevar a cabo un estilo de vida activo pero tranquilo, siendo consciente de hasta donde puedes llegar.

8. Controla el consumo de café

café bonito

El café es una bebida estimulante que contiene cafeína por lo que activa el sistema nervioso y puede provocar ansiedad o disminuir el sueño.

De este modo, está desaconsejado tomar café cuando se tiene la sospecha de que se está empezando una episodio maníaco, hipomaníaco o mixto, ya que en esos casos la cafeína se puede convertir en tu peor enemigo.

No obstante, el café puede jugar un papel contrario en las fases depresivas, ya que puede ayudarnos a que "arranquemos" y llevemos una actividad aceptable.

En periodos de eutimia (cuando no se está ni maníaco ni depresivo), no se aconseja exceder un par de cafés (o bebidas con cafeína) al día.

9. Benefíciate de las asociaciones

Entrar en contacto con otras personas que padecen la misma enfermedad puede resultar la clave definitiva para conseguir estabilidad en tu vida.

Si lo haces, te sentirás apoyado y comprendido, y verás en primera persona que no eres el único que padece trastorno bipolar, ya que hay mucha gente que sufre esta enfermedad.

Del mismo modo, en las asociaciones podrás recibir un montón de información acerca del trastorno bipolar, y encontrar consejo para gestionar síntomas particulares o situaciones difíciles.

10. Pónselo fácil

Si no eres tú quien padece trastorno bipolar y es algún familiar tuyo quien presenta esta enfermedad debes tener en cuenta que el trato que le brindes será un punto fundamental para su bienestar.

El primer paso a realizar es el que ya estás empezando a hacer si has leído este artículo, informarte sobre la enfermedad, lo que te permitirá vencer muchos perjuicios que puedas tener acerca del trastorno.

Posteriormente, debes entender que cuando una persona con trastorno bipolar se encuentra correctamente tratada y sin síntomas, nada la diferencia del resto de la gente, por lo que no debes tratarla de una forma especial.

En los momentos que se encuentre depresivo es aconsejable evitar frases tipo "anímate" o "alegra esa cara", ya que aun dicho con buena intención, puede resultar contraproducente.

Del mismo modo, deben evitarse comentarios como "eres un vago" o "eres débil", y debes comprender que realmente lo está pasando mal. El objetivo principal debería ser conseguir implicarle en alguna actividad o lograr que haga algo.

Cuando se encuentre en fase maníaca, procura no discutir con él e intenta hacerle ver, sin irritarle en exceso, que está padeciendo un episodio maníaco. Si el familiar admite su enfermedad ofrécele apoyo y acompáñale a visitar un psiquiatra.

¿Qué es un trastorno bipolar?

Los trastornos bipolares son alteraciones del estado de ánimo que se caracterizan por la presentación, a lo largo de la vida, de episodios de manía (o hipomanía) seguidos de episodios depresivos (o mixtos).

Un episodio de manía se define por un período de tiempo igual o superior a una semana en el que se presenta un estado de ánimo anormal y persistentemente elevado, caracterizado por euforia, expansividad o irritabilidad.

Estos tres síntomas suelen ir acompañados de una autoestima excesivamente alta, creencias de grandiosidad sobre uno mismo, disminución de la necesidad de dormir, desinhibición y aumento de la implicación en actividades placenteras.

Así mismo, durante estos episodios es habitual que se incremente notablemente la cantidad del lenguaje (se hable mucho), y exista una excesiva afluencia de ideas en la conciencia.

La hipomanía abarca los mismo síntomas pero en una intensidad inferior, y se diferencia de la manía por no provocar un claro deterioro en las actividades socio-laborales de la persona.

Los episodios depresivos, por su parte, se contraponen a los episodios maníacos, y se caracterizan por presentar durante un mínimo de 2 semanas, un estado de ánimo depresivo, con tristeza y pérdida de interés o de la capacidad de sentir placer (igual que en una depresión normal).

En algunos casos, el episodio maníaco puede ir seguido de un episodio mixto en vez de un episodio de depresión. Este episodio mixto se caracteriza por la aparición simultánea de síntomas maníacos y de síntomas depresivos.

Así pues, a modo de resumen, los trastornos bipolares se caracterizan por presentar un estado de ánimo extremadamente elevado, el cual suele ir seguido de un estado de ánimo extremadamente decaído.

Con esta más que breve revisión sobre los trastornos bipolares, ya se connota lo difícil que suele ser convivir con una alteración de este tipo.

El enfermo bipolar vive constantemente en una "montaña rusa", y le resulta muy complicado encontrar una cierta estabilidad en su estado de ánimo.

Y es que las repercusiones del trastorno bipolar pueden ser muchas y muy diversas:

  • Tristeza, pocas ganas de hacer cosas, decaimiento, incapacidad de disfrutar, sensación de cansancio, apatía, aislamiento etc. en los episodios depresivos.

  • Comportamiento eufórico e inadecuado, disminución de la sensación de riesgo, incapacidad de reflexionar, conductas desproporcionadas, aumento de la irritabilidad, la confrontación o la violencia en los episodios maníacos.

De este modo, tanto el episodio depresivo como el maníaco, conducen la forma de pensar y comportarse hacia un extremo (o euforia o depresión), y alteran de forma muy elevada el funcionamiento de la persona.

Así mismo, es habitual que en ambos episodios aparezcan delirios, ya sean de ideas delirantes de grandiosidad durante la manía, o delirios de culpa o castigo durante la depresión.

Todo esto se traduce en grandes dificultades para funcionar, muchos problemas personales, enormes obstáculos para trabajar, nulo bienestar, estado de ánimo permanentemente alterado, múltiples hospitalizaciones y alto riesgo de suicidio.

Así pues, para poder convivir con este trastorno y salvaguardar todas sus repercusiones, es muy importante realizar conductas adecuadas que consigan controlar el estado de ánimo.

Referencias

  1. Akiskal H. Hacia una nueva clasificación de los trastornos bipolares. En: Vieta E. Trastornos bipolares. Avances clínicos y terapéuticos. Ed. Médica Panamericana SA. Madrid, 2001.

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  1. Vieta E, Reinares M, Colom F. Clínica de los trastornos bipolares. En: Vallejo J, Leal C. Tratado de Psiquiatría. Volumen II. Ars Médica. Barcelona, 2010.

  1. Vieta E, Colom, F. Convivir con el Trastorno Bipolar. Ars Médica. Madrid, 2014.
  2. Fuente imagen 4.

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