¿Cuáles son los mejores deportes para niños?

¿Cuáles son los mejores deportes para niños?

Cada vez es más amplia la oferta extraescolar en materia de actividades físicos para niños y jóvenes, una necesidad que les aporta múltiples beneficios para su salud desde edades tempranas, pero ¿sabemos escoger cuál es el deporte más adecuado para ellos teniendo en cuenta su edad?

Descubre cuáles son los mejores deportes para niños desde su etapa preescolar hasta bien entrada la adolescencia.

deportes para niños

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), recopila la necesidad del niño de desarrollar sus capacidades físicas, morales y estéticas mediante el ejercicio físico y el deporte con el fin de desarrollar un crecimiento equilibrado.

Según Sánchez Bañuelos (1996) y Pérez Samaniego (1999), los beneficios que puede aportar la actividad física a la salud del menor se clasifica en tres dimensiones:

  • Fisiológica. El efecto positivo que más se destaca, entre muchos, es el de la prevención de enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares.
  • Psicológica. En ella se puede destacar, entre otros, el efecto ansiolítico asociado sobre la sensación de bienestar general del individuo.
  • Social. Son los posibles efectos en la promoción social y en la autoestima que ello conlleva para el individuo.

El desarrollo cognitivo, social y emocional del niño y joven requiere de un mínimo de bienestar físico para un desarrollo adecuado. Sin embargo, estos beneficios que les puede aportar la práctica de deporte contrastan con los casos en los que el niño es expuesto a un situación de presión a favor de la consecución de rendimientos prematuros, sacrificándose otros aprendizajes más importantes para su edad.

Algunas de los riesgos que toman los padres al considerar que su hijo es un deportista y no un niño son:

  • Ciertos grupos musculares del niño se ven desequilibrados.
  • Elementos del aparato locomotor, como la columna vertebral, se sobrecargan.
  • Se desatienden las necesidades escolares en favor del entrenamiento del niño.
  • Se provoca un cansancio excesivo que afecta al rendimiento de su vida cotidiana.
  • Exposición de los menores a situaciones de estrés y presión debido a los altos niveles de exigencia.
  • Perturbaciones hormonales.

Deportes para niños de preescolar (de 3 a 6 años)

Los niños en edad preescolar están empezando a manejarse con movimientos básicos como correr, saltar o encontrar el equilibrio, por lo que son demasiado pequeños para practicar deportes organizados. La actividad física contribuye a un desarrollo más equilibrado de las actividades motrices y de la coordinación neuro-muscular en el niño.

Es una edad en la que tienen poca capacidad de concentración, su visión está poco desarrollada y les cuesta seguir la dirección y velocidad de los objetos en movimientos. Por ello, las actividades sugeridas por los especialistas son ejercicios de correr, nadar saltar, lanzamientos de objetos, montar en triciclo o atrapar objetos.

Los pediatras aconsejan que un niño no practique más de tres o cuatro horas de ejercicios físico a la semana. En todo caso, cada niño tiene unas características muy concretas y es aconsejable preguntar a un especialista para que valore las necesidades de su hijo.

Deportes para niños de 6 a 9 años

Llegada esta edad, los niños ya han desarrollado casi en su totalidad muchas de las habilidades motoras básicas. Su interés radica en intentar mejorarlas o aprender nuevas destrezas más difíciles. Además empiezan a ser capaces de seguir instrucciones, por lo que apuntarles a alguna actividad organizada es viable ya. Algunas de las más recomendadas son:

  • Fútbol
  • Tenis
  • Natación
  • Artes marciales
  • Gimnasia
  • Beisbol

Estos deportes deben ser practicados como un juego, ya que un niño no debe estar expuesto a una presión en edades tan tempranas. Lo ideal es que compaginen un deporte individual, como puede ser el judo y otro colectivo, como el fútbol. Los niños están desarrollando su personalidad, y es bueno que aprenda valores que le beneficien a él y al colectivo.

Practicando actividades físicas intensas de 1 hora al menos tres veces por semana, se conseguirá que el niño fortalezca huesos y músculos.

Deportes para niños de 9 a 12 años

En esta etapa de la vida del niño, nos encontramos con que sus capacidades motoras están en pleno rendimiento y ya posee la visión de una persona adulta. Su nivel de aprendizaje es alto y ya es capaz de recordar y de mostrar atención.

Esto implica que pueda aprender tácticas y estrategias de juego, por lo que es un buen momento para tantear si el niño está preparado para formar parte de un club que lo motive a competir. Es decir, el juego pasaría a convertirse en una responsabilidad para el menor.

Mientras que un niño de 6 a 8 años se fatiga, tiene intereses de duración breve y puede abandonar repentinamente una actividad por otra, pasado los 9 años comienza una fase en la que le complace poner a prueba sus habilidades. Tiene curiosidad por aprender, mejorar, exhibir sus habilidades y ser perseverante en lo que hace.

Para esta edad podríamos destacar el atletismo. Es un deporte que reúne cualidades físicas como la carrera, saltos o lanzamientos, ejercicios que beneficiarán el desarrollo de sus capacidades, habilidades y aportaran un gran valor educativo.

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Deportes para niños de 12 a 15 años

El comienzo de la adolescencia da lugar al aumento de masa y fuerza muscular, además de la resistencia cardiopulmonar, que presenta sus máximos valores. Este cambio físico no solo trae beneficios. El cuerpo también sufre una pérdida de flexibilidad en ambos sexos y además disminuye temporalmente la coordinación y el equilibrio, pudiendo afectar al rendimiento en ciertos deportes.

El inicio de la pubertad varía entre los individuos, lo que significa que aquellos que desarrollen antes el cambio fisiológico, serán más altos, fuertes y con mayor masa muscular, lo que le permitirá tener una ventaja sobre el resto. Esto promueve que en deportes colectivos como puede ser el fútbol, baloncesto o balonmano, encontremos niños o niñas que destaquen sobre el resto y otros que debido a su retroceso en la madurez, se queden estancados.

Es importante tratar el tema psicológico con estos últimos. Padres y entrenadores deben hacerles entender que su condición variará pronto, para así evitar posibles frustraciones que se traduzcan en desgana y abandono por parte del niño.

Por norma general, las chicas maduran antes desarrollando sus hombros y ensanchando sus caderas. En el caso de sufrir una madurez física tardía, deportes como la gimnasia o patinaje están muy recomendados, debido a que siguen manteniendo su flexibilidad.

Deportes como fútbol, tenis, natación o baloncesto están muy recomendados para aquellos chicos que muestren un serio interés en la competición. Es recomendable entrenar una hora al día para mantener una regularidad que le lleve a alcanzar un buen nivel.

¿Y después qué?

Existen numerosos estudios que alertan del importante abandono en las prácticas deportivas entre adolescentes. En uno publicado por la asociación Alimentación y Valoración del Estado Nutricional en Adolescentes (AVENA), destaca que más del 62% de los adolescentes que habían practicado antes alguna actividad física, la abandonan en el intervalo de los 15 a los 18 años.

Los principales motivos con lo que excusaban su abandono eran por falta de tiempo, incompatibilidad con los estudios, pereza, aburrimiento, no había instalaciones cercanas o adecuadas para practicar deporte, sufrió alguna lesión o sus amigos tampoco practicaban.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) entre otras instituciones, lleva tiempo reivindicando que se lleven a cabo estrategias con la que los países, sobre todo los desarrollados, promuevan la práctica deportiva tanto en niños como jóvenes.

En España se lleva a cabo desde el año 2005 la Estrategia NAOS (Estrategia para la Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad) del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, en la que se promueve una alimentación saludable y la práctica de actividades físicas, para prevenir la obesidad entre otros males.

Por normal general, cuando el adolescente supera los 15 años, su periodo de crecimiento muscular empieza a llegar a su fin. Se inicia una etapa en la que se puede intensificar los entrenamientos para mejorar flexibilidad, potencia o resistencia.

La práctica de cualquiera de los deportes mencionados anteriormente puede ser llevada a cabo por un adolescente. Además, a partir de los 16 años podrá empezar a ir al gimnasio para mejorar los ejercicios de fortalecimiento siempre y cuando esté asesorado por un entrenador. Aunque entre los 14 y 18 años, los niveles de hormonas de crecimiento, como la testosterona, son máximos, no se debe forzar al cuerpo con ciertos ejercicios de fortalecimiento.

Será a partir de los 18-20 años cuando se puedan llevar a cabo ejercicios de levantamientos de pesa o el uso de máquinas musculares con carga.

Actividades de gran resistencia como el ciclismo, esquí o los deportes acuáticos en el mar (surf, kajak, buceo o piragüismo) entran en escena también. Entre las aportaciones positivas de este tipo de deportes destacan la significativa mejora en la condición física y el trato directo con la madre naturaleza.

En todo caso, la natación sigue siendo el deporte estrella para los adolescentes que tienen entre 15 y 18 años, ya que les ayuda a moldear su cuerpo (sobre todo hombros, pectorales y abdomen) y les desarrolla la resistencia pulmonar entre otros beneficios.

Deportes para niños hiperactivos

En el caso de los niños que el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y otros problemas de discapacidad de aprendizaje, es importante determinar que deporte deben llevar a cabo.

El ejercicio ofrece una serie de beneficios sociales y de comportamiento para los niños con TDAH, pero no siempre es fácil elegir que práctica deportiva llevar a cabo debido a sus limitaciones. Algunos de estos factores que dificultan su integración en un

deporte son:

  • Dificultad para seguir instrucciones. A menudo los niños con TDAH obvian las instrucciones de un entrenador o técnico y dificultan la actividad del juego.
  • Impulsividad. Actúan sin pensar demasiado y al ser rápido, sortean las reglas y estrategias del deporte o no pueden contener su necesidad de romper el turno de juego.
  • Falta de atención. Deportes en los que la atención sea parte importante, suponen un desafío para los con TDAH. Es frecuente que durante la práctica pierdan la concentración y piensen en otras cosas. Según el deporte, puede suponer un problema incluso para su integridad física.
  • Dificultad para sobrellevar el fracaso o la frustración. Perder es muy difícil para ellos. Esa baja tolerancia al fracaso lo conduce a rabietas, agresividad y otras conductas poco apropiadas en el deporte.

Según la mayoría de los expertos, para niños en los que la hiperactividad no está controlada, es mejor apuntarles a deportes individuales, ya que los colectivos y, sobre todo los de contacto, pueden suponer un riesgo importante para ellos y para el resto de niños con los que coincida.

Deportes como la natación, artes marciales, tenis, esgrima, equitación o gimnasia son actividades en los que los que los niños pueden recibir una atención individual de un entrenador.

La otra mitad del éxito de un niño con TDAH son los padres. Deben trabajar en buscar una actividad en la que su hijo se desenvuelva bien, que le interese, se divierta y se ajuste a su personalidad.

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