¿Por qué tengo tan mala suerte?

¿Por qué tengo tan mala suerte?

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Sí, lo sé, tal vez soy pretenciosa al intentar dar respuesta a esta pregunta; pero quiero hacerlo, porque es uno de los interrogantes que más me trasladan los pacientes, con sus caras desencajadas de tristeza, impotencia y desesperación.

Si te haces con frecuencia esta pregunta, entonces tendrás la sensación de que todo te sale últimamente mal, no levantas cabeza, tienes un imán para las cosas negativas o llevas una etapa en la que de todas las opciones posibles siempre te llegan las negras.

Esta percepción de ser una marioneta de las drásticas circunstancias provoca mucho sufrimiento, ¿verdad?, ya que te hace sentir un mero espectador de los acontecimientos que, difíciles e injustos, se te agolpan hasta dejarte fuera de combate.

Creerte a pies juntillas que tienes muy mala suerte puede convertirse en uno de tus peores enemigos. Autoconvencerte de ello es encontrar la justificación perfecta para no salir de la pasividad y el miedo, es la antesala de la depresión, puesto que si lo que te ocurre es producto del nefasto azar, ¿qué demonios puedes hacer salvo resignarte y dejarte llevar a la deriva?

Espero que con esta introducción puedas ir intuyendo que hay otra explicación posible a lo que sientes, que la sensación de desgracia que se apodera de ti puede ser en parte producto de tu mente; y por tanto, estás a tiempo de escaparte de esa visión pesimista de la vida.

“Si dejas para mañana la preparación de las circunstancias, la Buena Suerte quizás nunca llegue. Provocar circunstancias requiere dar un primer paso… ¡dalo hoy!” Alex Rovira, autor de La buena Suerte.

¿Quieres que lo exploremos? Intentemos explicar a qué obedece eso de pensar que uno tiene mala suerte, para después estar en mejor disposición de afrontarlo:

#1. Locus de control externo para lo negativo

Esto significa que, cuando te topas de bruces con obstáculos o dificultades, tiendes a pensar que éstos tienen poca o ninguna relación con tus conductas; por lo que atribuyes su aparición a la mala suerte, con la consecuente sensación de frustración y desamparo que te provoca el sentir “¡qué desgraciado soy, me toca siempre lo peor!”

Entonces olvidas que tienes margen de maniobra sobre las circunstancias, que el destino no está escrito, que tú tienes mucho que decir, y que puedes moldear la masa que te llega para crear una figura u otra con tus acciones.

Propuesta: Concéntrate en lo que sí depende de ti. Observa la conexión que hay entre tus conductas y el mundo externo. Recupera el control sobre tu vida.

#2. Filtro mental: visión selectiva de los acontecimientos

Cuando piensas que el azar se ha ensañado contigo, estás haciendo un zoom rápido sobre los sucesos más dramáticos de la historia de tu vida, que no te diré que no existan o te los inventes; pero sí que estás dejando en segundo plano todos los neutros, positivos, regulares, etc.

Toma perspectiva, porque el árbol que tienes delante no te está dejando ver el bosque, y estás haciendo un recopilatorio de tus peores momentos, sin tener en cuenta que tu vida ha sido mucho más que eso.

Propuesta: Haz el ejercicio contrario al que sueles hacer. Haz un listado de todas aquellas ocasiones en las que te has sentido afortunado, agradecido o especialmente dichoso. Ten una visión más global de tu vida, sin detenerte tanto en unas secuencias concretas.

#3. La ilusión de permanencia

Seguramente cuando hayas estado inmerso en una racha buena, no hayas sido plenamente consciente de esa fantasía llamada “las cosas siempre van a ser así”,

de hecho quizá lo dabas por sentado.

“…Aunque es claro que nada dura para siempre (al menos en esta vida el organismo inevitablemente se degrada y deteriora con el tiempo), la mente apegada crea el anhelo de la continuación y perpetuación ad infinitud: la inmortalidad…” Walter Riso

Piensas que lo bueno permanecerá, después alguien apaga las luces, quita la música y ¡zasca!, ¿quién se ha llevado mi bienestar? Te encuentras perplejo sin entender por qué “se acabó todo lo bueno que se daba”.

Propuesta: La vida es cíclica, recuerda incorporar los conceptos de finitud y temporalidad mientras sigues tu camino. Algunas cosas te vendrán dadas y otras quitadas. Tendrás logros y también asignaturas pendientes.

Los cambios se sucederán, y lo bueno y lo malo se alternarán, aunque en ciertos momentos creas que permanecen inamovibles.

Así que te propongo que, cada vez que te venga a la cabeza eso de “por qué tengo tan mala suerte”, no te tomes tan en serio tu pregunta, ni le concedas tanta credibilidad al enunciado:

  • No todo es azar, hay cosas que dependen de ti, por lo tanto tienes margen de acción.

  • Te estás olvidando de las veces que la fortuna te ha sonreído toda simpática ella. Tenlo presente.

  • Todo cambia, todo se sucede. Lo que hoy es gris, mañana torna blanco.

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¿Crees que tienes mala suerte?

¿Crees que te persigue una nube negra?

Autor: Patricia Córdoba. Psicóloga online y Coach de www.tupsicologia.com .

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Fuentes:

  • La Buena Suerte. Claves de la prosperidad. Fernando Trías de Bes Mingot Álex Rovira Celma. 2004.

  • Empresa Activa.

  • La mala suerte no existe. David S. Thibodeau. 2014. Obelisco.

  • http://www.muyinteresante.es/salud/articulo/como-cambiar-tu-suerte.

  • El factor suerte por Wiseman. http://www.intelligenthq.com/thought-leadership-intelligence/luck-factor-scientific-study-lucky-mind-richard-wisema/.

  • Fuente imagen 1.

¿Por qué tengo tan mala suerte?
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