¿Qué es la Bioética? ¿Cuáles son sus principios?

¿Qué es la Bioética? ¿Cuáles son sus principios?

El término bioética fue acuñado por Van Rensselaer Potter, un bioquímico estadounidense, en 1970. Etimológicamente, proviene de las palabras griegas ???? (vida) y ???? (carácter, comportamiento).

Lo que Potter pretendía era que distintas ciencias como la Biología, la Ecología y la Medicina integrasen los valores humanos. Su lucha se encaminó más hacia su campo dedicación: la Biología, pero este término sirvió de precedente para posteriores autores.

qué es la bioética

La bioética surge como un puente (así lo nombra Potter en su libro Bioethics: bridge to the future) para unir la brecha existente entre las ciencias experimentales y las humanidades; en el contexto de plena revolución científica e industrial.

Se pretendían formular una serie de principios y construir un entramado inter-disciplinar que diera respuesta a los conflictos que el uso de las nuevas tecnologías pudiese plantear. Van Potter consideraba que existía una necesidad latente de delimitar este tipo de ética. Él mismo afirmaba la necesidad de establecer distintas éticas porque la ética tradicional sólo hablaba de la interacción entre las personas.

Este enfoque surgió, muy probablemente, como una emergencia social y biológica. Nació para que el conocimiento realista del mundo biológico formulara diversas políticas encaminadas a promover el bien social. La bioética no trata sólo de la aplicación de la medicina en centros de salud y hospitales porque comprende desde la vida hasta la muerte del individuo.

Por lo tanto, va más allá y es un movimiento político-filosófico que se encuentra íntimamente ligado con el humanismo, nacido en el s. XV y que radica en el enfoque antropométrico de la sociedad.

La bioética en España y sus principios

El introductor de la bioética en España fue Francesc Abel i Fabre (1933-2011) médico, teólogo y sociólogo, además de sacerdote miembro de la Compañía de Jesús. También, fue miembro de numerosos comités y organismos relacionados con la bioética en España y en parte del extranjero.

En un artículo titulado “Bioética: Tres décadas de desarrollo y expansión”  (publicado en la revista latinoamericana de bioética), él realiza una revisión histórica de la bioética y habla, entre otras cosas, sobre el Informe Belmont (1978) donde se formulan los principios de esta disciplina, que son:

  1. El respeto a las personas
  2. Los individuos han de ser tratados como agentes autónomos, respetando sus decisiones y convicciones.
  3. Las personas cuya autonomía se encuentre disminuida deben gozar de pleno derecho a la protección.
  4. La beneficencia entendida como la obligación de no causar ningún daño. La importancia de maximizar los beneficios posibles y minimizar los daños.
  5. La justicia como la equidad en la distribución de cargas y beneficios.

Para él prima el trato a cada persona según sus necesidades y, en lo que respecta a la Seguridad Social, el criterio de favorecer al más débil para así, luchar contra las desigualdades.

Actualmente, en España, uno de los expertos en bioética es el doctor Diego Gracia, un médico especializado en psiquiatría y que fue discípulo de los doctores Pedro Laín Entralgo y el, anteriormente citado, Francesc Abel.

Desarrolló el término de “deliberación moral” o método deliberativo que huye de conflictos o decisiones morales, como el deontologismo estricto, en los que existen únicamente dos posturas y una de ellas es la correcta.

Para él, deliberar es un arte que requiere humildad, respeto por la otra persona y con el que se busca el enriquecimiento personal a través de la opinión de la otra persona. Esta disciplina es un proceso de autoeducación e, incluso, de autoanálisis.  Éste consta de tres momentos:

  1. El relativo a los hechos
  2. El relativo a los valores implicados
  3. El relativo a la realización práctica, referido a lo que se debe o no debe hacer. Éste es el momento propiamente moral, el relativo a los deberes.

Existen, también, tres tipos de deliberación que funcionan en serie. De modo, que para llegar a la más compleja debe pasarse por las dos primeras.

  1. Deliberación técnica que está relacionada con los hechos del proyecto que se trata.
  2. Deliberación estimativa que es la relativa a los valores del caso.
  3. Deliberación moral, que pretende determinar qué hay que hacer cuando se toma la decisión.

De los postulados que enuncia Diego Gracia, concluimos en que las cuestiones morales no son matemáticas ni deductivas, sino cuestiones que son opinables y paradójicas. Por eso, debemos escapar de la concepción de tomar los dilemas morales y/o éticos como aquellos en los que existe una única respuesta.

Hemos de verlos como aquellos en los que debe existir el diálogo con el resto del equipo y que todas las respuestas son válidas, hemos de ampliar nuestras miras para contribuir al enriquecimiento.

Corresponsabilidad

Un concepto que que está muy relacionado con la deliberación moral es el de corresponsabilidad (many hand en inglés) y que alude a la responsabilidad conjunta que comparten los sanitarios. Cobra una especial relevancia en los casos en lo que las personas padecen una enfermedad o síndrome que afecta a distintas órganos  o sistemas y en los que es muy importante la actuación conjunta de estos profesionales.

En muchos casos, la prescripción para una sintomatología afecta a otra sintomatología o bien, los medicamentos prescriptos no son compatibles entre sí. Por esta razón, es muy importante que los equipos trabajen de manera coordinada para poder ofrecer la mejor calidad de vida a sus pacientes.

¿Qué aspectos trata la Bioética?

La bioética al ser una disciplina joven, su nacimiento y desarrollo está indudablemente vinculados al uso de las nuevas tecnologías relacionadas con las ciencias de la salud. Diego Gracia habla de los grandes temas de la Bioética y que son los siguientes:

  1. Ayudar en la toma de decisiones razonables y prudentes en la resolución de conflictos relacionados con el uso de la tecnología en las ciencias de la salud como puede ser los relativos manipulación de la genética y de las bases de la vida, así como del final de la vida.
  2. Temas económicos. Cada vez la atención sanitaria que recibimos tiene más costes porque los medios son más caros. Esta situación ha suscitado problemas de justicia en la distribución de recursos, por eso hay que maximizar las utilidades. Todos los problemas de salud no pueden cubrirse en el actual sistema de salud y el dilema radica en cómo establecer los criterios para distribuir los recursos que tenemos de un modo justo y equitativo.
  3. Gestión responsable de la salud y la muerte. Los actuales usuarios de los sistemas de salud cada vez son más autónomos y gestionan de una mejor manera su vida e, incluso, su muerte. Se está dejando atrás el antiguo paternalismo para la consecución de pacientes con mayor poder de decisión. Pero, esta situación exige una mayor educación a los ciudadanos en las cuestiones relativas a su cuerpo, de su vida, su sexualidad y su muerte.

Este último tema, según dice el autor, irá tomando una mayor relevancia en un futuro próximo, puesto que poco a poco, la sociedad va tomando una mayor consciencia sobre estas gestiones.

Muy relacionado con este hecho es el término de paciente empoderado y que alude a las personas que van tomando conciencia de su estado de salud a través del conocimiento del mismo así cómo, del tratamiento prescrito.

Se dice que un paciente empoderado tienen más posibilidades de estar integrado en la sociedad y en el mundo laboral con respecto a una persona que padezca una enfermedad y que muestre un estado de pasividad sobre su salud y se muestre ignorante ante el alcance y las repercusiones de la misma.

Sobre el tema de la muerte ya habló Pedro Laín Entralgo, historiador de la medicina entre otros cargos, y es que, el hombre contemporáneo rechaza el dolor y se plantea una prolongación indefinida de la vida.

La medicina ni los profesionales que la ejercen pueden dar una respuesta a esta demanda y por lo tanto, es tarea de todos crear una sociedad consciente de este circunstancia y que no deposite de manera excesiva en el rol del sanitario como un dios salvador de su estado de salud, como habla el médico australiano Peter Saul en su TED Let´s talk about dying.

https://www.ted.com/talks/peter_saul_let_s_talk_about_dying?language=es

¿Es lo mismo la bioética que la ética en medicina?

Hoy en día, referido a la aplicación de la ética, podemos encontrar diversos términos que se usan indistintamente y, en realidad, aluden a cosas distintas. Entre otros, encontramos: comité de ética, bioética, ética médica, problema ético o dilema ético clínico.

La bioética no ha sustituido a la ética médica, se puede decir que la complementa. De hecho, la ética médica es el principal soporte de la bioética. Así, encontramos la definición de bioética en la página web de la Associació catalana d´estudis bioètics que proviene de la “Encyclopaedia of Bioethics” y dice: “la bioética es el estudio sistemático de la conducta humana en el ámbito de las ciencias de la vida y de la salud, analizada a la luz de los valores y principios morales" (Reich, 1978).

La ética médica se ocupa, más bien, de los problemas prácticos que surgen en el ejercicio de la medicina como aquellos relativos a la atención a los pacientes y los temas que derivan de esta atención, entre los que encontramos: la reproducción asistida, la eutanasia, la prolongación de la muerte, los trasplantes de órganos, el aborto, la no reanimación, la retirada de tratamientos, la adecuación terapéutica, etc.

Además, posee una especial relevancia por su rica tradición científica y humana. La bioética se enfrenta a nuevos problemas, pero, cuenta con los medios de siempre para resolverlos que son el uso de la razón y los valores y principios coherentes con la específica forma de ser del hombre.

Por el contrario, sí es nuevo el tamiz de talante dialogante, tolerante y respetuoso que caracteriza a la bioética. Sin embargo, ser tolerante no está reñido con la reducción de las exigencias de la realidad, ni con el reconocimiento de sus auténticas implicaciones éticas.

Los equipos médicos se exponen y se encuentran con situaciones complicadas que están relacionadas con los costes de la tecnología, la escasez de recursos, decidir qué paciente merece un sitio determinado o un tratamiento, las reanimaciones que se practican, etc.

Los comités de ética de los hospitales están constituidos por equipos interdisciplinares y se guían por la ética médica y el conocimiento bioético para resolver esta serie de dilemas. Su objetivo es guiar a sus colegas, no se constituyen para sancionar o juzgar.

Todos estos profesionales de la salud, para solucionar los conflictos éticos que se les planteen a lo largo de su carrera profesional, necesitan acudir al propio bagaje cultural y apoyarse en otras disciplinas (filosofía, derecho, metafísica, ética, psicología, …).

La Medicina basada en la evidencia

Muy relacionado con la bioética está relacionada la nueva concepción del ejercicio de la medicina en el que no existe una respuesta exacta. A pesar de usar el método científico, no ocurre como con los ejercicios matemáticos, en los que existe una única respuesta.

Se trata de considerar a cada paciente como una persona única y que, a pesar, de responder a una enfermedad o síndrome, hay que considerarla como una persona dentro de un enfoque holístico con sus gustos e intereses, su historia individual y al que si se le prescribe un tratamiento recomendado para su patología, cabe la posibilidad de que éste no sea el ideal para esa persona dadas sus características individuales.

Por lo tanto, surge la necesidad de tomar decisiones basadas en la evidencia y así, nace la Medicina Basada en la Evidencia (MBE) que integra la experiencia clínica individual y las mejores evidencias de la investigación sobre un problema. De esta manera, se unen la ciencia y la ética. Son varias las ventajas de la MBE:

  1. No excluye la experiencia clínica individual, compuesta por la experiencia personal, el juicio clínico individualizado y la propia percepción de los deseos del paciente.

  1. Asume las mejores evidencias existentes en la investigación de un problema. Para esto, es importante que se haya formulado de una manera clara y se consulte la bibliografía más relevante, además de haberse evaluado de una manera crítica las evidencias y los resultados encontrados con el objetivo de aplicar los hallazgos más significativos.

Como indican David L. Sackett y colaboradores en Evidence-based Medicine. How to practice and teach EBM (1997) para que los pacientes salgan beneficiados hay que añadir cuatro ingredientes:

  1. El dominio de las técnicas clínicas de entrevista a los pacientes, la recogida de la historia y la exploración física. De esta manera, puede comenzarse la MBE a través de la generación de hipótesis diagnósticas y la integración de las evidencias válidas junto con las expectativas del paciente.

  1. Practicar un aprendizaje continuo y auto-dirigido. Por el contrario, se cae en el desfase.

  1. La humildad para evitar quedarse atrás y mantenerse al tanto de los avances en medicina.

  1. El entusiasmo en el ejercer una profesión relacionada con el ámbito sanitario.

Bibliografía

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  8. Saul, P. (2011). Let´s talk about dying. TED. Sitio web: https://www.ted.com/talks/peter_saul_let_s_talk_about_dying#t-131794
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