Xilofobia: síntomas, causas y tratamiento

Xilofobia: síntomas, causas y tratamiento

La xilofobia (también denominada hilofobia) se define como el miedo irracional a la madera, a sus derivados o a los materiales que la imitan. Este miedo por tanto se puede producir ante objetos de madera, bosques o cualquier lugar que contenga madera. También puede producirse el miedo ante objetos que simulen la madera. La palabra xilofobia viene del griego, xýlon que significa madera y fobos que significa miedo.

Como cualquier tipo de fobia específica este miedo o temor irracional empieza a ser perjudicial para la persona que lo sufre cuando le limita en su vida diaria. Por ejemplo, las personas que sufren esta fobia no pueden acudir a ningún lugar que tenga madera (viviendas, oficinas, restaurantes, museos, etc.), tampoco pisan o caminan por suelos de madera o derivados, evitándolos continuamente.

xilofobia

Todo esto limita de forma considerable la vida de la persona que la padece porque continuamente tiene que decidir a qué lugares puede o no acudir en función de la posibilidad de encontrarse con algún objeto o utensilio de madera.

En este punto es aconsejable acudir a un profesional para que le ayude a superar este miedo y poder desarrollar su vida con normalidad.

Síntomas

Los síntomas pueden aparecen ante la presencia de objetos de madera o cuando la persona los imagina o se imagina a sí mismo en el lugar temido.

Los síntomas varían dependiendo de la persona y del momento, no todos los individuos tienen los mismos síntomas ni los sufren con la misma gravedad. Entre las manifestaciones de la fobia más frecuentes suele aparecer:

  • Miedo o pánico. Es la sensación de malestar y angustia ante la ocurrencia o la posibilidad de que ocurra una situación temida. Existe el miedo que es normal y adaptativo que todas las personas experimentan cuando se enfrentan a determinados estímulos. Gracias a estos miedos aprendemos a enfrentarnos de forma adecuada a situaciones difíciles, peligrosas o amenazantes. Pero en otras ocasiones el miedo nos bloquea, perdemos el control de la situación y la emoción de angustia se mantiene aunque la persona sabe que no es necesaria, que el temor es irracional. En este punto el miedo pasa a ser pánico y se convierte en una emoción negativa y dañina porque altera la capacidad de la persona para enfrentarse a las situaciones cotidianas del día a día.

  • Ansiedad. Se trata de una respuesta que se activa en la persona ante situaciones peligrosas o amenazantes y le ayudará a enfrentarse a éstas. El problema aparece cuando la respuesta de ansiedad no es proporcional a la amenaza que se sufre. En este caso encontrarse en un bosque o ante un objeto de madera no debería desencadenar la respuesta de ansiedad porque no es necesario huir de la situación ya que racionalmente no es peligrosa.

  • Reacciones fisiológicas. Incluyen todas las sensaciones que la persona nota internamente cuando se encuentra ante objetos o utensilios de madera o cuando se imagina ante ellos. Estas reacciones varían en función de la persona y del momento pero las más comunes son:

  • Palpitaciones o taquicardia.
  • Dolor y/o presión en el pecho.
  • Dificultad para respirar, sensación de ahogo.
  • Sudoración excesiva, sudores fríos.
  • Sequedad en la boca y la garganta.
  • Dolor de cabeza.
  • Dolor intestinal, nauseas, vómitos, diarrea.
  • Sensación de mareo, vértigo.
  • Sensación de pérdida de control sobre el cuerpo.

Causas

Con frecuencia no existe un solo motivo por el que una persona desarrolla la fobia, si no que suele ser la combinación de varios factores.

A continuación vamos a nombrar los más habituales, pero es necesario tener en cuenta que uno solo de estos factores no habrá sido la causa exclusiva de su aparición.

Experiencias traumáticas

En el desarrollo de las fobias específicas casi siempre aparece relacionado un evento traumático que dejó huella en la persona por su gravedad o que sin ser especialmente grave no se resolvió correctamente en su momento.

Suelen ser experiencias que sucedieron durante la infancia y adolescencia, y aunque en un primer momento la persona puede no recordarlas o no darles importancia suele ser a partir de este momento cuando se desarrolla el temor.

En este caso pueden ser acontecimientos como perderse en un bosque, tener una mala experiencia en un lugar muy poblado de árboles o sufrir una agresión o herida con algún utensilio de madera.

Después de haber sufrido esta experiencia nuestro cerebro vuelve a asociar los objetos que sean del mismo material a esa experiencia traumática produciendo el mismo malestar que en el momento de ese primer suceso. Por ejemplo una persona que se perdió en el bosque durante horas, al volver a un lugar similar puede experimentar la misma angustia y temor que en ese momento.

Estas experiencias también puede ser causa del desarrollo de la fobia de forma indirecta, es decir, si la persona ve o le informan de cómo otra persona ha sufrido un suceso desagradable relacionado con el objeto de temor.

Aprendizaje

Muchas veces, las fobias se desarrollan porque el niño aprende a temer a aquellos objetos o situaciones que temen sus padres o personas de referencia.

Es probable que si un niño ve cómo su madre evita ir a un bosque o a lugares donde esté rodeada de árboles y que además verbalice el miedo que tiene a estos lugares, él desarrolle esa misma respuesta de miedo.

Tratamiento

Cuando la fobia impide a la persona tener una vida normalizada por la angustia que le produce y por tener que evitar continuamente determinados lugares y objetos, es recomendable pedir ayuda a un profesional para hacerle frente.

Diferentes tratamientos han demostrado ser efectivos para tratar las fobias, cual es el más adecuado dependerá de las necesidades de la persona y del tipo de fobia que padezca. Algunos de los tratamientos más habituales son:

Terapia cognitivo-conductual

Este tipo de tratamiento es uno de los que se han demostrado más eficaces para el tratamiento de las fobias específicas como es el caso de la xilofobia.

En este tipo de terapia se utilizan diferentes técnicas para ayudar al paciente a comprender por qué se está produciendo la fobia y cómo hacerle frente. Entre las técnicas que se utilizan, las más importantes son:

  • Psicoeducación. Se trata del proceso mediante el cual el terapeuta informa al paciente de las causas y orígenes de su fobia. Esto permite al paciente comprender su problema y por qué se está manteniendo en la actualidad.

  • Exposición. Esta técnica consiste en presentar al paciente los estímulos que teme, en este caso acudir a un lugar poblado de árboles o en el que haya objetos de madera y derivados. La exposición a estos estímulos se realiza de forma contralada por el terapeuta y con una preparación previa a la situación. La exposición se prolonga hasta que el temor a estas situaciones desaparezca o disminuya de forma considerable.

  • Técnicas de Relajación. La tensión muscular continuada es un síntoma habitual en los estados de miedo. Esta tensión puede ser adaptativa y ayudarnos a huir de un peligro, pero en los casos en los que se ha desarrollado la fobia esta tensión no es necesaria, porque el objeto del que queremos huir no es amenazante. La respuesta de relajación es contraria a la de tensión. Cuando el paciente aprende a relajarse puede ponerlo en práctica en cualquier momento que esa tensión le genere malestar.

  • Desensibilización sistemática. Esta técnica consiste en exponer al paciente a los estímulos temidos de forma gradual en combinación con técnicas de relajación. El paciente junto con el terapeuta elabora un listado de los objetos temidos de menor a mayor importancia. Por ejemplo, el mango de un tenedor de madera, una pala de madera, una silla, un mueble grande, una habitación con el suelo y muebles de madera, etc. hasta llegar al estímulo que más miedo produce, por ejemplo, estar en un bosque. Una vez que se ha elaborado la lista el paciente comienza a enfrentarse al primer estímulo, de manera real o imaginada. Hasta que ese estímulo no deje de provocarle los síntomas de miedo no se pasa al siguiente de la lista.

  • Intervención cognitiva. La terapia cognitiva-conductual parte de la base de que las emociones negativas como el miedo o la ansiedad surgen a partir de cómo el individuo interpreta las situaciones. En esta interpretación se suele sobreestimar el peligro de la situación. El objetivo de la intervención cognitiva es conseguir que el paciente ponga en tela de juicio esas interpretaciones erróneas que realiza de la situación.

  • Técnicas de Respiración. Se trata de una estrategia de autocontrol que se utiliza para regular la respiración porque ésta se encuentra alterada ante las situaciones de pánico y ansiedad. Con frecuencia aparece la hiperventilación que consiste en el aumento del oxígeno en la sangre, por encima de los niveles que el organismo necesita. Esta hiperventilación aparece ante la intensidad y frecuencia de la respiración. El propósito de las técnicas de respiración es disminuir los síntomas de la hiperventilación y desarrollar el autocontrol sobre la situación.

Técnicas de Programación Neurolingüística (PNL)

Este conjunto de técnicas tiene como objetivo comprender los procesos internos de la persona para reprogramar el modo de comunicarse con el fin de cambiar determinadas creencias para conseguir el éxito personal.

En este caso se trata de eliminar el sentimiento de angustia y malestar que se genera ante la presencia de los objetos de madera aprendiendo una forma más adecuada de enfrentarse a este miedo.

Hipnosis

El objetivo de este tipo de tratamiento es llegar al subconsciente de la persona a través de la regresión y dar con el primer momento en el que se genero el miedo. Se identifica la situación y el motivo que desarrollaron el trauma.

Una vez que la persona se encuentra en ese momento se introduce en la escena algún elemento que pueda ayudar a afrontarlo mejor o de forma más adecuada. Se trata de asociar a las manifestaciones negativas otras más positivas con el objetivo de que ese miedo irracional se reduzca o incluso llegue a desparecer.

Al final de proceso el individuo tiene el control sobre la situación porque ha conseguido romper la asociación negativa que tenían con el objeto o situación desde que se produjo por primera vez. En ocasiones esta regresión requiere volver a momentos de la infancia, ocurridos hace muchos años o que incluso el paciente no recordaba.

Uso de fármacos

Las diferentes investigaciones y estudios que se han llevado a cabo sobre el uso de fármacos para el tratamiento de las fobias no arrojan resultados determinantes sobre su eficacia.

En cualquier caso, lo que sí parece estar claro es que el uso exclusivo de medicación no resulta efectivo para la desaparición de la fobia.

Sin embargo sí se han utilizado fármacos como las benzodiazepinas o los beta-bloqueantes como complemento a las técnicas explicadas anteriormente. Pero los estudios realizados al respecto parecen indicar que el uso de fármacos podría entorpecer la labor terapéutica de la exposición por lo que no es habitual su uso en el tratamiento.

Estilo de vida adecuado

Independientemente del tratamiento que se quiera elegir para combatir la fobia, hay una serie de indicaciones cotidianas que contribuyen al bienestar general de la persona.

Realizar estas indicaciones de forma correcta no va a eliminar la fobia pero sí va a contribuir a no agravar los síntomas de angustia y malestar de la misma. Algunas de las conductas más adecuadas son:

  • Realizar ejercicio físico con frecuencia y acorde a nuestras posibilidades.
  • Alimentación sana y variada. Beber agua en abundancia para mantener la hidratación y eliminar toxinas.
  • Dormir bien.
  • Disminuir o evitar el uso de alcohol y/o tabaco.
  • Reducir el consumo de cafeína y/o teína.

Referencias bibliográficas

  • Barlow, D. H. (2002). Anxiety and its disorders. New York.
  • Barlow, D. H., Craske, M.G. (1989). Mastery of your anxiety and panic. New York.
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  • Crarske, M.G. (1999). Anxiety disorders: Psychological approaches to theory and treatment. Westview Press.
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  • American Psychiatric Association (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders. 5th ed. Arlington, Va: American Psychiatric.
  • Hamm, A.O.(2009). Specific phobias. Psychiatr Clin.

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