Panofobia: causas, síntomas y tratamiento

Panofobia: causas, síntomas y tratamiento

El término panofobia viene del griego panto que es todos, y de phobos que es miedo. Se considera que esta palabra también puede venir del dios griego Pan que infundía sentimientos de miedo o pánico.

La panofobia se describe como una vaga y persistente amenaza o temor a algún mal desconocido. Es un miedo irracional no existe una causa lógica que lo desencadene. Esta fobia es más conocida como el miedo no específico o el miedo a todo.

Panofobia

También se denomina con los términos  omnifobia, pantofobia, o panfobia. No existe una clasificación concreta para esta fobia en los manuales de trastornos mentales como el DSM o el CIE, pero se considera que puede formar parte de otras patologías como la esquizofrenia, el trastorno límite de personalidad o muy especialmente del trastorno de ansiedad generalizada.

En éste último, una de las características principales que lo definen es la excesiva preocupación sobre la ocurrencia de una serie de acontecimientos al igual que ocurre en el caso de la panofobia.

Es una fobia muy limitante y perjudicial para la persona que la sufre, porque a diferencia de otras fobias que se concretan en algún hecho, objeto, animal, etc. específico, en este caso el abanico de temores es mucho más amplio.

Causas de la panofobia

Suele ser difícil saber las causas que originan la panofobia porque a menudo la persona no recuerda cuando o ante qué acontecimiento concreto comenzó el temor.

Pero la mayoría de los estudios coinciden en afirmar que el origen de la panofobia pasa porque la persona haya desarrollado previamente otras fobias específicas. Por ejemplo una persona que tenga miedo a volar en avión (aerofobia), a hablar en público (fobia social), a las arañas (aracnofobia), puede acabar extrapolando este temor a los síntomas que le produce enfrentarse a estas situaciones.

Tener estos temores previos hace a la persona más vulnerable y con el tiempo diferentes acontecimientos o lugares pueden provocar el mismo temor que las primeras fobias. De esta manera el miedo se generaliza y la persona comienza a evitar y huir de todo lo que le produce ese temor haciendo que a su vez el miedo aumente convirtiéndose en un círculo vicioso.

Vivencia de un acontencimiento traumático

Otra de las posibles causas para el desarrollo de esta fobia es haber vivido un hecho o acontecimiento traumático durante la niñez o adolescencia.

A raíz de esta situación la persona desarrolla un miedo intenso a que esto vuelva a ocurrir y por tanto genera un temor a esa situación y evita a toda costa que se vuelva a producir. Esta evitación de nuevo hace que el miedo aumente.

Herencia genética

Otra de la causas para el desarrollo de la panofobia está relacionada con la herencia genética. Algunos estudios demuestran que los sentimientos de miedo y ansiedad pueden transmitirse a través de los genes al igual que ocurre con algunos rasgos de personalidad.

Según las investigaciones esta transmisión no quiere decir que necesariamente la persona vaya a desarrollar la fobia, pero sí que será más vulnerable o tendrá una mayor predisposición a desarrollarla si se da junto con otro conjunto de factores, como el estar expuesto a una situación traumática.

Herencia aprendida

Y por último podemos señalar la herencia aprendida como otra de las causas para desarrollar la fobia. Numerosos estudios demuestran que al observar el comportamiento temeroso de los padres o de las figuras de referencia ante determinadas situaciones, acontecimientos, animales, etc. la persona aprende a tener ese mismo temor.

El niño aprende a incorporar esa misma reacción que observa en los padres. Cuando un niño no ha alcanzado aún la capacidad de razonamiento, y ve que sus figuras de referencia reaccionan constantemente con temor y ansiedad frente a diferentes situaciones llega a creer que hay algo real que temer en ellas. Este proceso de aprendizaje contribuye a que surja la fobia.

El desarrollo de la fobia es diferente en cada persona, pero por regla general aumenta con el tiempo si no se le pone remedio y se comienza un tratamiento adecuado.

Síntomas de la panofobia

El principal síntoma de la panofobia es el miedo o temor persistente a prácticamente todo. Incluye el miedo a objetos, animales, situaciones, personas, etc.

La persona que sufre esta fobia suele tener una sensación de miedo constante, lo que le lleva a evitar situaciones y contactos. Uno de los primeros síntomas por tanto es el aislamiento social.

A nivel psicológico los principales síntomas son depresión, ansiedad, tristeza o llanto constante, baja autoestima y sentimiento de indefensión o de culpabilidad. También aparecen pensamientos obsesivos y recurrentes sobre el miedo que no dejan a la persona pensar o centrarse en otras tareas.

En algunos casos también aparece el miedo a perder el control o volverse loco. La persona tiene un miedo intenso y persistente y por tanto el deseo de huir o escapar de la situación también es constante.

A nivel físico aparecen síntomas como mareos, palpitaciones, temblores, sudoración excesiva, dolor torácico, respiración agitada, dolor y/o tensión corporal, vómitos o dolor abdominal.

Un síntoma concreto de esta fobia son las constantes descargas de adrenalina que sufre la persona por el permanente estado de alerta. Estas descargas siempre vienen seguidas de un periodo de fatiga en los que el cuerpo necesita recuperarse del esfuerzo. Al tener estas descargas de forma constante el estado de fatiga en estas personas es prácticamente permanente.

Tratamientos

Existen diferentes tratamientos específicos para la panofobia. La aplicación de uno u otro vendrá definida por las características del paciente, la gravedad de la fobia o por la propia orientación del terapeuta.

Desensibilización sistemática

La desensibilización sistemática es una de las técnicas más eficaces en el tratamiento de panofobia. Esta estrategia que se ha convertido en una de las más utilizadas, fue creada por Wolpe en 1958.

Está dirigida a reducir las respuestas de ansiedad que produce la exposición a los objetos o situaciones temidas y a eliminar las respuestas de evitación o huída. Se basa en la puesta en marcha de respuestas incompatibles con el temor en el momento en que ésta aparezca, impidiendo que llegue a desarrollarse.

La respuesta incompatible con el temor es la relajación, por lo que una de las actuaciones principales irá encaminada a entrenar esta respuesta de relajación para poder ponerla en marcha cuando la persona se encuentre ante el objeto o situación que produce la fobia.

Y por otro lado se realiza una lista con todo lo que causa miedo a la persona y bajo la supervisión del terapeuta se va exponiendo de forma progresiva a todos estos temores, comenzando por los que producen menos miedo hasta llegar a los que producen mayor malestar una vez que se hayan ido superando los anteriores.

La exposición puede ser en vivo (enfrentándose directamente al objeto de malestar) o en imaginación. A la vez que se realiza la exposición se ponen en marcha las técnicas de relajación previamente aprendidas y ensayadas.

Terapia cognitivo conductual

La terapia cognitivo conductual también ha demostrado ser eficaz en el tratamiento de la panofobia. Esta terapia se basa en que lo que una persona piensa o dice no es tan importante como lo que cree.

Si las creencias son irracionales o están distorsionadas esto lleva a la persona a desarrollar trastornos como el miedo irracional. Igual que la persona ha aprendido a distorsionar la realidad y a tener un temor excesivo ante objetos que no deberían producirlo, puede aprender a dejar de tener ese temor si se discuten y pone en tela de juicio las creencias que le han llevado a tenerlo.

La persona que tiene panofobia percibe todo lo que le rodea como peligroso y amenazante y además en todo momento anticipa que algo malo va a suceder. Con este tratamiento el terapeuta tiene como objetivo eliminar este tipo de pensamientos perturbadores y sustituirlos por otros que sean realistas, racionales y que por tanto no produzcan el temor ni la activación fisiológica de los anteriores.

Autoinstrucciones

Derivada de la terapia cognitivo conductual otra técnica que ha demostrado ser eficaz en el tratamiento de la panofobia es el entrenamiento en autoinstrucciones.

Consiste en un cambio de comportamiento en el que se modifican las autoverbalizaciones que la persona realiza ante cualquier situación que le produzca malestar. El objetivo de esta técnica es introducir un cambio en lo que la persona se dice antes de encontrarse ante la situación temida, durante y después. Por ejemplo, ante el pensamiento típico de esta fobia.

“Algo malo está por llegar, sucederá algo terrible y no estaré preparado para enfrentarme a ello. Será horrible”. El terapeuta propone al sujeto modificarlo por otro pensamiento más realista y adaptativo como por ejemplo “si ocurre la situación que teme estaré preparado para enfrentarme a ella.

No es tan horrible, ya lo he vivido otras veces y no ha sido tan dañino”. Este tipo de instrucciones se ensayan previamente para que en el momento de exponerse a la situación temida la persona las haya interiorizado correctamente.

Hipnosis

Otro de los tratamientos utilizados de forma habitual para la panofobia es la hipnosis. La tarea fundamental de la hipnosis es localizar en el subconsciente de la persona la primera manifestación de ese miedo y el motivo que lo desencadenó ya que normalmente el sujeto no es capaz de reconocer de forma consciente cuando tuvo lugar este acontecimiento.

Una vez que se conocen estos datos, la hipnosis permite asociar las reacciones de miedo con otras positivas haciendo que el temor irracional ante ese objeto o situación se reduzca de forma progresiva hasta que llegue a desaparecer por completo. Gracias a la hipnosis se rompen las asociaciones negativas que hacen que la persona que padece panofobia siga manteniendo ese miedo irracional y desproporcionado ante un animal, una situación, un objeto, etc.

Mindfulness o atención plena

El mindfulness o atención plena es una técnica que actualmente se utiliza de forma habitual para el tratamiento de la panofonia. Los componentes principales de esta estrategia son centrarse en el momento presente, centrarse en lo que ocurre eliminando la interpretación que cada uno pueda hacer de ese hecho, aceptación de lo desagradable como parte de la experiencia y renuncia al control directo sobre lo que ocurre.

De esta manera se le enseña a la persona a dejar de anticipar que algo malo puede estar por llegar, porque se centra únicamente en el momento presente, en lo que está ocurriendo aquí y ahora. Igualmente trata de neutralizar el miedo irracional porque acepta que un ligero temor o ansiedad ante determinadas situaciones puede ser desagradable pero lo acepta. Cuando la persona aprende a aceptar esta parte desagradable de la experiencia no la rechaza ni la teme.

Fármacos

Por último, los medicamentos están considerados en los casos más severos de la fobia y se utilizan para controlar los síntomas cuando estos son excesivamente inhabilitantes.

Son eficaces a corto plazo y proporcionan un alivio temporal pero no tratan la causa subyacente del trastorno. Existen tres tipos de medicamentos que se usan para el tratamiento de la panofobia.

Por un lado los denominados betabloqueantes, cuya función principal es bloquear el flujo de adrenalina que aparece ante las situaciones de miedo o ansiedad. De esta forma se controlan síntomas físicos como la sudoración excesiva o las palpitaciones.

Otro tipo de medicación que se utiliza de manera frecuente son las denominadas benzodiacepinas que aportan un cierto nivel de sedación sin llegar a ser muy elevado ni peligroso para la salud de la persona.

Además funcionan como relajantes musculares y su efecto es de carácter inmediato. Por el contrario presentan un elevado riesgo de dependencia en tratamientos largos. Esto hace necesario un uso racional de estos fármacos, valorando cuánto tiempo va a llevar el tratamiento farmacológico, en función del diagnóstico y el pronóstico esperado, y si los beneficios resultantes de este tratamiento compensan los riesgos que se asumen.

Y por último el uso de antidepresivos puede ser útil cuando los sentimientos de miedo son especialmente graves y debilitantes. En cualquier caso el tratamiento médico debe estar controlado y supervisado por un especialista además de no ser un tratamiento único, ya que siempre se combinará con la terapia psicológica para solucionar el miedo desde su origen.

Bibliografía

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