Itifalofobia: Síntomas, Causas y Tratamientos

Itifalofobia: Síntomas, Causas y Tratamientos

La itifalofobia es una fobia específica que se caracteriza por temer las erecciones sexuales. De este modo, una persona que posee este tipo de fobia presenta niveles de ansiedad muy elevados cuando sufre una erección sexual en su organismo.

Esta alteración psicológica origina una elevado malestar en la persona que la padece, ya que teme de forma constante la posibilidad de tener un erección. Así mismo, este peculiar miedo origina una más que evidente problemática sexual.

Itifalofobia

En este artículo hablaremos sobre este peculiar tipo de fobia, explicaremos sus características, sus síntomas y sus causas, y comentaremos los tratamientos psicológicos que se pueden emplear para intervenir este tipo de problemáticas.

¿Qué itifalofobia?

Se trata de una alteración psicológica que forma parte de los trastornos de ansiedad conocidos como fobias específicas.

Las fobias específicas se caracterizan por experimentar un miedo intenso y persistente en relación a una situación u objeto específico que suele provocar un malestar extremo.

En el caso de la itifalofobia, este miedo se limita a las situaciones en las que la persona experimenta una erección en sus órganos sexuales, es decir, en el pene.

De este modo, la persona que padece itifalofobia no posee una alteración sexual sino un trastorno de ansiedad.

Esta primera conceptualización es importante, ya que debido a las características de esta fobia específica, los términos pueden confundirse y asociar la ansiedad experimentada con un trastorno de origen sexual.

Así pues, mientras la fobia a las arañas o a la sangre sí que son enfermedades que se asocian fácilmente con estados de ansiedad, la itifalofobia puede resultar algo más ambigua.

De hecho, cuando una persona padece este tipo de fobia, es importante también tener en cuenta las consecuencias a nivel sexual que contrae la ansiedad experimentada en los momentos en los que se produce una erección.

No obstante, el origen de la ansiedad no se basa en una alteración sexual sino en un trastorno de ansiedad, por lo que la alteración sexual padecida en estas situaciones debe interpretarse como una consecuencia del trastorno más que como una causa o la enfermedad en sí.

Así pues, cuando hablamos de itifalofobia hacemos referencia a una fobia específica a las situaciones en las que se experimenta una erección en el pene.

Ahora bien... ¿Qué es exactamente una fobia específica? ¿Cuáles son las características de estas alteraciones de ansiedad?

¿Qué son las fobias específicas?

Antes de explicar el término de fobia específica, hay que remarcar que la experiencia del miedo es muy común en los seres humanos y, además, trata de una situación totalmente normal con un elevado componente adaptativo.

De hecho, muy seguramente, sin las experiencias de miedo y dolor, la especie humana así como muchas otras especies no existirían hoy en día.

De este modo, el miedo, junto a otras emociones como la ira, cumple un valor preventivo importante ante el daño que puede sufrir el individuo.

Cuando hablamos de miedo adaptativo nos referimos a un conjunto de sensaciones que se ponen en marcha como respuesta normal ante peligros reales.

Sin embargo, cuando la respuesta de miedo aparece ante situaciones en las que no existe una amenaza real, ya no podemos hablar de miedo adaptativo.

Es precisamente en este punto cuando aparece el término fobia, es decir, cuando describimos reacciones de miedo no deseables.

Las fobias específicas pueden ser de muchos tipos: fobias a los animales, fobias ambientales como fenómenos atmosféricos, precipicios, etc. Fobia a la sangre o a las heridas, fobia a situaciones concretas como ascensores, aviones o recintos cerrado y otro tipo de fobias como fobia a vomitar, a contraer enfermedades, etc.

Como comentábamos, algunos tipos de fobias específicas son más conocidas y más prevalentes que otros.

De este modo, la fobia a las arañas, a la sangre, a los aviones o a las alturas son alteraciones popularmente conocidas, mientras que otro tipo de fobias como la itifalofobia que nos atañe en este artículo pueden ser más extrañas y resultar más ambiguas.

Sin embargo, las características de todos los tipos de fobias son prácticamente idénticas y lo único que varía es el objeto temido.

Por lo tanto, mientras que en la fobia a las arañas el objeto temido son las arañas, y en la fobia a la sangre lo es la propia sangre, en el caso de la itifalofobia el objeto temido es experimentar una erección sexual.

Características de las fobias específicas

El miedo que se experimenta todos los tipos de fobia específica poseen una serie de características comunes:

  1. Es desproporcionado con respecto a las exigencias de la situación. Aquí se considera que la reacción no se corresponde con la existencia de una situación particularmente peligrosa o amenazante para el individuo.
  2. No puede ser explicado o razonado por parte del individuo.
  3. Está más allá del control voluntario.
  4. Lleva a la evitación de la situación temida.
  5. Persiste a lo largo del tiempo.
  6. Es desadaptativo.
  7. No específico de una fase o edad determinada.

Además, esta denominación de fobias específicas se viene utilizando para hacer referencia a todas aquellas fobias en las que la reacción de miedo está circunscrita o focalizada en objetos o situaciones concretas.

Características específicas de la itifalofobia

Sin embargo, también cabe destacar que el nivel de deterioro de este trastorno de ansiedad puede llegar a ser mínimo o puede resultar muy elevado.

De este modo, una fobia a las arañas puede producir una perturbación mínima a la persona que lo padece, ya que sólo experimentará un tipo de miedo como el que hemos comentado anteriormente cuando vea o esté cerca de una araña, hecho que puede suceder en muy pocas ocasiones.

En cambio, otro tipo de fobias puede ser mucho más incapacitantes. Un claro ejemplo es el tipo de fobia específica del que hablamos aquí, la itifalofobia.

La persona con itifalofobia no  presentará la respuesta de miedo extremo de forma ocasional como quien tiene fobia a las arañas, sino que puede experimentarlo mucho más a menudo.

Así pues, la itifalofobia produce las sensaciones de ansiedad extremadamente elevadas cada vez que la persona padece una erección, hecho que puede ser más o menos frecuente en cada persona, pero que se traduce en una alteración sexual más que importante e incapacitante.

Así mismo, las fobias se caracterizan por acompañarse de un comportamiento de evitación, es decir, la persona fóbica intenta de forma sistemática evitar el objeto temido.

Este aspecto del trastorno también puede repercutir mínimamente, por ejemplo, en la persona que padece fobia a las arañas, ya que simplemente se limitará a evitar estos animales, hecho que en principio no tiene por qué repercutir en la vida de una persona.

No obstante, en la itifalofobia este aspecto vuelve a ser más incapacitante ya que la persona que padece esta alteración evitará de forma sistemática cualquier práctica sexual y cualquier situación que le pueda inducir un estado de excitación que se traduzca en una erección.

Así pues, las fobias, a pesar de ser muy parecidas, pueden ser también muy distintas en cuanto a su repercusión en la vida de la persona que las padece.

En este sentido, la itifalofobia es una de las fobias específicas más incapacitantes, que producen mayor malestar y que puede repercutir más negativamente tanto en la calidad de vida como en la funcionalidad de la persona.

Síntomas de la itifalofobia

La itifalofobia se caracteriza por experimentar una reacción de ansiedad extrema en esas situaciones en las que la persona presenta una erección.

De este modo, para poder hablar de itifalofobia, los síntomas de ansiedad que comentaremos a continuación deben producirse en estas situaciones específicas.

Los síntomas principales que presenta una persona itifalofobia en las situaciones en las que padece una erección son los siguientes:

  1. Síntomas de ansiedad

Se presenta una activación del sistema nervioso simpático como respuesta al afrontamiento o a la anticipación de una erección.

En esta activación se suelen presentar palpitaciones, sudoración, temblor, disnea, náuseas, sentimientos de irrealidad, sensación de inestabilidad, miedo a morir, miedo a volverse loco o molestias torácicas.

Una persona con itifalofobia no presentará, de normal, todos estos síntomas cuando se expone a su situación temida (la erección del pene) pero sí que experimentará la mayoría de ellos.

  1. Evitación

El otro síntoma principal que presenta las personas con itifalofobia es la evitación o minimización del contacto con la situación temida.

La persona intentará evitar en todo momento cualquier situación que le pueda producir una erección con el objetivo de evitar la aparición de los síntomas de ansiedad, los cuales son vividos como insoportables para la persona.

Este hecho provoca que la persona con itifalofobia sea totalmente incapaz de mantener relaciones sexuales ya que dicha práctica comporta una erección del pene, por lo que tal y como venimos remarcando la itifalofobia es un trastorno que implica un elevado deterioro.

Así mismo, las situaciones y los momentos en los que una persona puede padecer una erección no suelen ser totalmente previsibles, por lo que la persona con itifalofobia puede tener un estado de vigilancia bastante elevado durante un gran número de situaciones para poder evitar sus objeto fóbico.

¿Cómo se diagnostica?

A pesar de que la itifalofobia se caracteriza por la presencia de ansiedad y conductas de evitación en la situaciones en las que se puede tener una erección, para poder realizar el diagnóstico se deben cumplir lo siguientes criterios:

  1. Presencia de un temor acusado y persistente que es excesivo o irracional, desencadenado por la presencia o anticipación de la experimentación de una erección.
  2. La exposición al estímulo fóbico (erección) provoca casi invariablemente una respuesta inmediata de ansiedad, que puede tomar la forma de una crisis de angustia situacional o más o menos relacionada con una situación determinada.
  3. La persona reconoce que este miedo es excesivo o irracional.
  4. La situación fóbica se evita o se soporta a costa de una intensa ansiedad o malestar.
  5. Los comportamientos de evitación, la anticipación ansiosa, o el malestar provocados por la situación temida interfieren acusadamente con la rutina normal de la persona, con las relaciones laborales o sociales, o bien provocan un malestar clínicamente significativo.
  6. En los menores de 18 años la duración de estos síntomas debe haber sido de 6 meses como mínimo.

¿Cuáles son sus causas?

Hoy en día no se conoce un factor específica que origine la aparición de itifalofobia.

Se defiende que existe una cierta carga genética en esta enfermedad, sin embargo este factor no explica la totalidad de la patogénesis de la itifalofobia.

Por otro lado, se defiende la presencia de factores de aprendizaje. Se postula que el condicionamiento clásico (emparejamiento de un estímulo inicialmente neutro con un estímulo aversivo) juega un papel importante en el desarrollo de la itifalofobia.

Así mismo, se postula que las fobias específicas pueden adquirirse también a través de información verbal y aprendizaje vicario.

Por lo general se entiende la itifalofobia desde un punto de vista biopsicosocial en el que el miedo fóbico es resultado de la interacción de factores biológicos, psicológicos y sociales.

¿Cómo se trata?

La itifalofobia es un alteración psicológica que puede abordarse a través de la psicoterapia.

En este sentido, los tratamiento cognitivo conductuales han mostrado ser eficaces ya que permiten reducir el temor experimentado en las situaciones fóbicas.

Por lo general, estos tratamientos cuentan con dos técnicas principales: la relajación y la exposición.

La relajación permite reducir la activación del cuerpo y el nerviosismo, por lo que la persona consigue un estado de calma que le brinda una mayor capacidad de afrontar su situación temida.

La técnica de exposición por su parte se basa en la teoría de que el hecho que mantiene la fobia a la erección no es el miedo en sí, sino las conductas de evitación que se realizan respecto al objeto fóbico.

De este modo, si la persona consigue aproximarse a la situación temida e ir aprendiendo a controlar sus estados de ansiedad mediante relajación, la fobia acaba desapareciendo o disminuyendo.

Así mismo, en algunos casos también se utilizan técnicas cognitivas con el objetivo de eliminar falsas creencias sobre el objeto fóbico.

Referencias

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