Entomofobia: Síntomas, Causas y Tratamientos

Entomofobia: Síntomas, Causas y Tratamientos

Existen múltiples tipos de fobias, sin embargo, unas de las más conocidas son las fobias a los animales.

Entre las fobias a los animales la más prevalente es la entomofobia, es decir, la fobia a los insectos.

entomofobia

Esta alteración supone un trastorno de ansiedad que se caracteriza por la experimentación de un miedo extremo cuando la persona se expone a cualquier tipo de insecto.

Dependiendo de cada caso, la entomofobia puede resultar una enfermedad más o menos incapacitante y deteriorante para la persona que la padece.

No obstante, la ansiedad producida por esta alteración resulta extremadamente desagradable y  perjudicial para el individuo.

En este artículo explicaremos las características y los síntomas de este trastorno, revisaremos sus posibles causas y postularemos los tratamientos que se deben realizar para erradicar la entomofobia.

¿Qué es exactamente la entomofobia?

La entomofobia constituye un tipo de fobia específica y, por lo tanto, forma parte de los trastornos de ansiedad.

Esto quiere decir que esta enfermedad confecciona un trastorno mental o una psicopatología.

A menudo resulta complicado asociar los miedos o las fobias a los insectos u otros estímulos a una enfermedad mental, ya que esta suele interpretarse con diferentes características como las de la esquizofrenia o la depresión.

Sin embargo, cuando hablamos de entomofobia no estamos haciendo referencia a una respuesta de miedo normal.

El miedo que experimentan las personas que padecen entomofobia cuando se exponen a un insecto es totalmente desproporcionado, irracional e intenso, y comporta una serie de consecuencias negativas.

Así pues, el primero paso que tenemos que tener claro para entender la entomofobia es que esta es una alteración de ansiedad que difiere de las reacciones normales de miedo y que requiere ser tratada adecuadamente para poder superarse.

Es un miedo no adaptativo

El miedo que experimentan las personas que padecen entomofobia difiere de las reacciones de miedo normales.

De hecho, el miedo es una reacción muy común para los seres humanos y trata, además, de una experiencia que tiene un importante valor adaptativo para la supervivencia de la especie.

El miedo, junto a otras emociones como la ira, cumple un valor preventivo importante ante el daño que puede sufrir el individuo.

Por ejemplo, si vamos por la calle y percibimos a una persona que nos quiere atacar, nuestro cuerpo reaccionará con una respuesta de miedo, la cual permitirá poner en marcha los procesos necesarios para huir o defenderse.

El miedo que produce la entomofobia en cambio, no puede englobarse dentro de este tipo de respuestas consideradas como normales o adaptativas.

Un individuo que padece este trastorno no experimenta sensaciones de miedo normales, experimenta sensaciones de miedo  patológicas.

Características del miedo de la entomofobia

Normalmente, cuando hablamos de miedo adaptativo, nos referimos a un conjunto de sensaciones que se ponen en marcha como respuesta normal ante peligros reales.

Sin embargo, cuando estas sensaciones se experimentan en situaciones que no suponen una amenaza real, nos encontramos ante un miedo que ya no es adaptativo.

El término “fobia” se utiliza para describir este tipo de reacciones de miedo no deseables y no adaptativas.

Dado que una fobia es una forma especial de miedo, una de las dificultades diagnósticas más evidentes con la que nos encontramos tiene que ver con el establecimiento de los límites entre el miedo adaptativo y el miedo fóbico.

De este modo, para poder delimitar correctamente la entomofobia, el individuo que padece este trastorno debe experimentar un miedo con las siguientes características siempre que está en contacto (o piensa que puede estarlo) con un insecto.

  1. Miedo desproporcionado

El miedo que experimenta un entomofóbico cuando se expone a un insecto es totalmente desproporcionado con respecto a las exigencias de la situación.

Esto quiere decir que la sensación de pánico que produce la presencia del insecto no tiene concordancia con el peligro real al que está expuesto el individuo.

De hecho, lo más habitual es que los insecto produzcan sensaciones y respuestas de pánico y ansiedad total, cuando en realidad el animal en cuestión no está provocando ningún tipo de amenaza a la persona.

  1. Miedo irracional

El punto anterior explica buena parte de las características del miedo fóbico, pero no explica de por sí la presencia de entomofobia.

Para poder especificar que un individuo padece este trastorno de ansiedad, el miedo experimentado debe ser también irracional.

Esto quiere decir que el entomofóbico no es capaz de explicar ni razonar tanto las sensaciones como las emociones y los pensamientos de miedo que padece cuando se expone a un insecto.

La persona con entomofobia es consciente de que su miedo es desproporcionado y desadaptativo, pero no consigue explicar por qué los insectos le producen de forma inmediata este tipo de miedo.

  1. Miedo involuntario

Del mismo modo que el individuo no puede explicar ni entender el miedo que le provocan los insectos, tampoco es capaz de controlarlo.

De hecho, muchas personas que padecen entomofobia intentan controlar o reducir su ansiedad cuando se exponen a un insecto, pero son incapaces de conseguirlo.

El control de las sensaciones y emociones de miedo cuando el individuo se expone a sus estímulos fóbicos constituye una de las bases principales del tratamiento psicológico de este tipo de alteraciones.

  1. Lleva a la evitación del estimulo temido

El miedo que provocan los insectos es tan elevado e incontrolable que la persona que padece entomofobia intentará evitar por todos sus medios la aparición del estímulo temido.

De este modo, el entomofóbico puede realizar un gran número de conductas con el objetivo de prevenir tanto la aparición de insectos como la huida de estos cuando aparecen.

La mayoría de corrientes psicológica coinciden en afirmar que la evitación de los insectos permite a la persona con entomofobia evitar sus respuesta de miedo y ansiedad, pero a la vez es el factor principal que mantiene la alteración.

Así pues, la mayoría de tratamientos psicológicos para la entomofobia se basan en exponer al sujeto a los insectos sin poder escapar, con el objetivo de que la persona vaya desarrollando habilidades para gestionar su reacción de miedo y ansiedad cuando tiene insectos cerca suyo.

  1. Persiste a lo largo del tiempo

La entomofobia constituye una alteración mental y, por lo tanto, el trastorno de ansiedad y el miedo experimentado ante la presencia de insectos persiste a lo largo del tiempo.

El miedo a los insectos que cumple los 4 puntos anteriores pero que aparece solamente durante una etapa determinada de la vida no confecciona una entomofobia.

El miedo de la entomofobia no se extingue sin la realización de un tratamiento psicológico adecuado, por lo que puede considerarse un trastorno crónico si no se interviene.

  1. Es desadaptativo

Evidentemente, tal y como hemos venido remarcando, el miedo que se experimenta en la entomofobia es desadaptativo.

Esto quiere decir que el conjunto de reacciones físicas y mentales que pone en marcha la sensación de miedo no permiten al individuo adaptarse mejor al medio, sino más bien todo lo contrario.

  1. No es específico de una edad determinada

Durante la infancia o la adolescencia, los niños pueden tener mayores probabilidades de experimentar sensaciones de miedo ante distintos estímulos, incluidos los insectos.

No obstante, la entomofobia no es específica de una fase determinada y, como hemos dicho anteriormente, persiste a lo largo del tiempo.

Una persona que padece entomofobia la padecerá toda su vida si no realiza tratamientos que le permitan superar su fobia.

Síntomas de la entomofobia

Hasta ahora hemos visto las características del miedo de la entomofobia, por lo que si padeces miedo a los insectos ya podrás empezar a delimitar si padeces entomofobia o no.

No obstante, la entomofobia no se caracteriza únicamente por las propiedades de su miedo, sino que comporta una serie de sintomatología muy variada.

De hecho, se puede interpretar el miedo como el factor que da lugar a la aparición de la enfermedad y, a su vez, a todos los síntomas que provoca.

En la clínica de la entomofobia podemos distinguir tres planos distintos: el plano fisiológico, el plano cognitivo y el planto conductual.

  1. Plano fisiológico

El plano fisiológico hace referencia a todos los síntomas físicos que provoca el miedo que se experimenta en la entomofobia.

Ante la aparición del estímulo temido, es decir, de un insecto, el cuerpo pone en marcha una serie de respuestas fisiológicas.

Estas respuestas fisiológicas configuran un incremento de la actividad de sistema nervioso central.

Así pues, una persona con entomofobia puede experimentar aumento de su tasa cardíaca y de su tasa respiratoria, sudoración excesiva, dilatación pupilar, taquicardia, tensión muscular o sequedad de boca.

Como vemos, esta sintomatología hace referencia a una respuesta de ansiedad y miedo normal.

De este modo, ante un peligro real, una persona aumenta su tasa cardíaca y respiratoria, incrementa su sudoración o tensiona sus músculos con el objetivo de preparar su cuerpo para la acción y poder responder adecuadamente ante el peligro.

Así pues, estos síntomas no explican el componente fóbico del miedo, ya que este es explicado por el por qué aparecen todos estos síntomas ante la exposición a un insecto que no supone un peligro real.

  1. Plano cognitivo

El plano cognitivo hace referencia a todos los pensamientos que aparecen en la mente de una persona que padece entomofobia.

Estos pensamientos pueden hacer referencia tanto al estímulo temido (a los insectos) como a la capacidad de afrontar su aparición.

El individuo con entomofobia puede poseer pensamientos catastrofistas y de pánico absoluto sobre este tipo de animales y creer que le pueden pasar cosas terriblemente perjudiciales si tiene un insecto cerca.

Evidentemente, los pensamientos referentes a la entomofobia son irracionales y deben intervenirse para extinguir la fobia.

  1. Plano conductual

Finalmente, tal y como ya hemos comentado anteriormente, la entomofobia produce una serie de comportamientos determinados.

Estos comportamientos se manifiestan únicamente cuando se presentan los insectos o se cree que pueden aparecer, y van destinados principalmente a su evitación.

Así pues, una persona que padece este trastorno de ansiedad puede adoptar una serie de conductas o comportamientos que tengan como objetivo evitar a toda costa estar en contacto con un insecto.

Causas de la entomfobia

Al igual que el resto de fobia, hoy en día se sustenta que esta enfermedad no posee una única causa y que existen diferentes factores que pueden estimular su aparición.

Las principales causas que se han descubierto de la entomofobia son el condicionamiento directo, el condicionamiento vicario y los factores genéticos.

Por lo que respecta al condicionamiento directo, se sustenta que experiencias tempranas con insectos que resulten desagradables, pueden motivar la asociación entre estos animales y el miedo.

Otra teoría es que la visualización de imágenes o situaciones aversivas de insectos también pueden jugar un papel importante para la aparición de la entomofobia.

No obstante, este tipo de asociaciones no aparecen en todos los casos de la enfermedad, por lo que se postula una posible presencia de factores genéticos que hagan a la persona más susceptible a desarrollar este tipo de alteraciones.

Tratamiento de la entomofobia

El aspecto más positivo de la entomofobia es que puede ser tratada y superada si se realizan las intervenciones adecuadas.

No obstante, a menudo, la gente con este problema puede caer en el error de no buscar ayuda profesional ya que los insectos no tiene por qué configurar un elemento que aparezca con mucha frecuencia, y pueden interferir relativamente poco en el día a día.

El tratamiento de elección para la entomofobia es la psicoterapia, la cual puede remitir la enfermedad con relativa facilidad y resultar altamente beneficioso para el individuo que padece este trastorno.

Dentro de la psicoterapia, la que ha mostrado una mayor utilidad presentando índices de eficacia notablemente altos para este tipo de problemas es el tratamiento cognitivo conductual.

En este tratamiento, se expone al paciente a su estímulo temido con el objetivo de que se habitúe a los insectos y se dé cuenta de que no pasa nada si está cerca de ellos.

Posteriormente se incorporan técnicas de relajación para ayudar a gestionar la ansiedad que provocan los insectos y, en algunos casos, se aplican técnicas cognitivas para modificar los pensamientos fóbicos e irracionales sobre estos animales.

Referencias

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