Cancerofobia: síntomas, causas, tratamiento...

Cancerofobia: síntomas, causas, tratamiento...

La cancerofobia, también denominada carcinofobia, se define como el miedo persistente a contraer  por primera vez un cáncer o a que se le vuelva a reproducir en caso de haberlo ya pasado anteriormente.  

Es una situación patológica que causa trastornos reales y en el que se exagera cualquier síntoma físico que se pueda llegar a sentir. El miedo tiene que ser irracional, persistente en el tiempo y no justificado.

cancerofobiaPor otra parte, relacionada con la cancerofobia esta la hipocondría. El paciente hipocondriaco tiene una constante preocupación motivada por el miedo a estar sufriendo una enfermedad, mientras que en la cancerofobia u otra fobia específica sólo se teme la posibilidad de adquirirla por primera vez o que reincida en caso de personas que ya la han padecido (pero sin creer que ya se tiene).

Causas

El temor a padecer un cáncer puede deberse a diversos motivos:

Temor a que el cáncer pueda ser hereditario

La posibilidad de que el cáncer pueda ser hereditario es muy importante ante la probabilidad de sufrir esta fobia, especialmente cuando en la familia ya ha habido casos de esta enfermedad.

Actualmente, los estudios genéticos ayudan a aminorar el problema. Gracias a estos, se permite determinar si se han heredado o no determinadas alteraciones genéticas.

En caso de que sea positivo, se realiza un seguimiento exhaustivo del paciente para detectar los primeros signos que preceden a la enfermedad y poder actuar inmediatamente.

Con estos estudios, no sólo se reduce el temor a sufrir un cáncer, sino que se adopta una actitud incluso optimista al poder ser consciente la persona de no tener alteraciones genéticas que puedan desencadenar en la enfermedad.

Tener un diagnóstico de cáncer

El 40% de los que reciben este diagnóstico necesitan apoyo psicológico y emocional. El cáncer afecta de forma brusca a la vida del paciente, a su familia y al entorno laboral y social.

Se dan cambios en las relaciones con la familia, la pareja y los amigos, afectando a su comportamiento en la generación de sentimientos tales como el enfado, rabia, depresión, o la culpabilidad.

Haber superado un cáncer

Cuando se ha tenido un cáncer y se ha superado, el temor está centrado en el miedo a que este reaparezca.

Las revisiones por las que pasan periódicamente estos pacientes hasta que, una vez curados definitivamente reciben el alta,  deben servir para reducir el temor a la reaparición de la enfermedad.  

No obstante, muchos pacientes acuden con una mayor frecuencia al médico para revisiones y se mantienen alerta ante una posible recaída. Se ha comprobado por medio de estudios realizados que no hay una relación directa entre el riesgo real y el riesgo percibido a contraer la enfermedad y que mediante la información exhausta podemos manejar de la mejor manera el temor.

Las recomendaciones que da la Sociedad Americana de Oncología para lograr superar el temor son las siguientes: consultar de forma regular con el especialista para los cuidados posteriores, seguir bien informado acerca de los patrones de recidiva (reaparición de la enfermedad), adoptar un estilo de vida saludable cuidando tanto la alimentación como el ejercicio físico habitual, tratar de reducir el estrés, pasar mucho tiempo con amigos y familia y realizar actividades placenteras.

Genética y antecedentes familiares

Existen cargas genéticas y antecedentes familiares que pueden favorecer o aumentar las posibilidades de contraer un cáncer, pero nada está dado por hecho.

No solamente el factor genético es el relevante para poder contraer esta enfermedad. Existen factores de riesgo que en la mayoría de los casos sí se pueden evitar como malos hábitos de alimentación o consumos de sustancias.

También hay investigaciones que demuestran como el Patrón de conducta tipo C y el cáncer están relacionados. En  1980, los investigadores Morris y Greer plantearon la existencia de un patrón de conducta al que llamaron tipo C, pero ya anteriormente  Gendron encontró que las mujeres ansiosas y deprimidas eran proclives al cáncer.

Fue en 1959, cuando  Leshan realiza una revisión bibliográfica sobre este tema y concluye que la desesperanza, la pérdida y la depresión son con frecuencia factores predictivos en la aparición del cáncer.

El patrón de conducta tipo C tiene las siguientes características:

  • Depresión: la depresión se considera un factor adicional en el desarrollo y aparición del cáncer. Las personas que sufren depresión tienen un mayor riesgo de fallecer a causa del cáncer años más tarde.
  • Desamparo y desesperanza: este factor está altamente relacionado con la aparición del cáncer, por lo que es considerado un buen predictor del desarrollo de cáncer además de en las recaídas de la propia enfermedad. Su modo de afrontamiento ante situaciones estresantes de desamparo y desesperanza tiene bastante relación con la aparición de la enfermedad o en la reaparición.
  • Falta de apoyo social: la perdida de personas importantes en la red social de las personas puede ser un factor importante que contribuya al desarrollo de un cáncer. También,  las personas con mayores recaídas de la enfermedad presentan un mayor número de pérdidas de seres queridos recientes que aquellos que no recaen. Hay investigaciones que concluyen  que la falta de apoyo social puede estar asociado a una baja actividad en los linfocitos NK, células que tienen la capacidad  de destruir las células cancerígenas cuando estas aparecen, y, por lo tanto,  impedir el desarrollo de la enfermedad.
  • Incapacidad para demostrar las emociones negativas: las personas que son proclives al cáncer muestran una gran dificultad para expresar emociones de ira, agresividad, y otras emociones negativas, mientras que expresan emociones positivas (amor, solidaridad, etc.) en exceso. Son personas que se describen como con tendencia a guardarse las emociones negativas para ellos mismos. Es decir, sienten estas emociones pero en vez de expresarlas de un modo asertivo y apropiado, tratan de ignorarlas y anularlas sin llegar a procesarlas correctamente ni a solucionar el problema. Suelen ser amables y  demasiado preocupados por agradar a los demás.

Síntomas

El resultado de este conjunto de pensamientos hacia la enfermedad oncológica es el miedo a padecerla, que puede provocar aún más sufrimiento en la persona que la propia patología en sí.

Esta preocupación puede causar dos comportamientos contrarios en la persona: la voluntad de realizarse excesivas pruebas diagnósticas innecesarias o, al contrario, huir de  realizarse ninguna prueba por miedo al diagnóstico de la patología.

Las personas afectadas de esta fobia sienten que si están en contacto con personas que padecen esta enfermedad, podrán adquirirla. Estar junto a un enfermo de cáncer, les produce diversos síntomas y malestares que les hacen pensar que la enfermedad puede propagarse por todo  su cuerpo.

Estos miedos se asocian principalmente con el miedo a la muerte, puesto que, a pesar de los avances el cáncer actualmente sigue muy relacionado con la muerte.

Tener en cierto grado un temor a desarrollar un cáncer o cualquier otro tipo de enfermedad es normal en cualquier individuo. De hecho, la mayoría de las personas pasa por ese temor en algún momento de la vida.  

En el caso de los que padecen esta fobia, el miedo es tan intenso que los paraliza y los vuelve disfuncionales, en estos individuos cualquier síntoma es exagerado. Algunas de las conductas que estas personas adoptan en consecuencia a este miedo irracional son:

  • Evitar comer ciertos alimentos
  • Salir
  • Usar ciertos productos para el autocuidado y el de su familia, lo que hace que vida se vuelva muy obsesiva.

Tratamiento

Es muy importante que si reconoces los síntomas que he descrito antes  y si notas que esto está  afectando a tu vida cotidiana, te pongas en contacto con un profesional sanitario que podrá ayudarte de manera más directa para lograr superar tu fobia.

Terapia cognitivo-conductual

El tratamiento más común y más efectivo para las fobias específicas, como es la cancerofobia, es el tratamiento con terapias psicológicas, en concreto terapias cognitivo-conductuales.

Este tipo de tratamiento siempre tendrá que ser desarrollado por un especialista sanitario. Aunque este es el tratamiento más común, lo ideal es encontrar un tratamiento útil y que se logre adaptar a las necesidades y circunstancias de cada persona para lograr superar la situación con éxito.

Además de conseguir información fiable que ayude a relativizar la aprensión (incluso sobre las tecnologías avanzadas de tratamiento), también es importante hablar con amigos y familiares.

Apoyo social

El apoyo social en esta fobia es muy importante. Las personas allegadas  pueden ser de gran ayuda para aliviar el estrés y la ansiedad, igual que hablar con personas que han sobrevivido a un cáncer para construir una visión realista de las posibilidades de vencer la enfermedad, así como las causas necesarias para contraerlo.

Estilo de vida

Siempre es buen momento para adoptar un estilo de vida saludable. Es de vital importancia comprender que enfermarse no siempre significa que vayamos a tener un desenlace desfavorable.

Hay pasos que pueden darse, que están bajo nuestro control y permiten mejorar sustancialmente nuestra salud y calidad de vida, al mismo tiempo que disminuyen el riesgo de sufrir ciertas enfermedades.  Si acudimos a tiempo al médico, podremos detectar la enfermedad  en estadios iniciales, con elevado  porcentaje de curaciones y con pocas secuelas en nosotros.

¿Qué es el cáncer?

El cáncer, desgraciadamente, es una de las enfermedades más habituales en la sociedad actualmente, aunque también con un porcentaje de enfermos que logran superarla, gracias a un pronto diagnóstico de la enfermedad.

El cáncer es una enfermedad causada por un crecimiento excesivo anormal de células. Existen más de cien tipos de cáncer, dependiendo de cuál sea la célula que crece. En muchos tipos de cáncer las células se agrupan y forman tumores sólidos. En cambio, en algunos las células se encuentran dispersas en el torrente sanguíneo (como es el caso de la leucemia) o en el sistema linfático (en el linfoma).

El pronóstico de cáncer ha mejorado en gran medida con los años y gracias a los avances en el tratamiento y a programas de detección temprana. Aun así, aunque las tasas de supervivencia se han incrementado, el cáncer continúa siendo una de las causas principales de muerte.

¿Es posible un diagnóstico temprano?

El diagnóstico erróneo de cáncer es posible, pero no es común si se busca atención médica profesional.

Los médicos usualmente realizarán pruebas diagnósticas exhaustivas si consideran que existe una posibilidad de cáncer.

Las pruebas diagnósticas también han mejorado en cuando a exactitud, incluyendo pruebas sanguíneas de marcadores tumorales más completas.  

El autodiagnóstico de cáncer usualmente es incorrecto aunque es bastante común que las personas crean que sufren un cáncer  por algún síntoma que relacionan con la enfermedad (como puede ser la pérdida de peso, dolor de cabeza o migrañas, etc), sin ser conscientes de que estos síntomas suelen ser causa de otras enfermedades o patologías de menor importancia.

Por otro lado, es más común de lo que debería ser que las personas tengan cáncer y no lo sepan, porque muchos tipos de cáncer tienen un inicio lento sin síntomas tempranos y se van desarrollando con el tiempo hasta que están tan avanzados que el paciente se da cuenta por alguna crisis sufrida de mayor intensidad.

Por esta razón resulta muy valioso la realización de  pruebas regulares de seguimiento y control de diversos tipos de cáncer para prevenir los casos graves en los que se diagnostica de forma tardía y donde la enfermedad, por desgracia, ya está demasiado avanzada.

Referencias

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  2. http://www.ijep.com.br/index.php?sec=artigos&id=156&ref=cancerofobia#sthash.RqDpTF55.dpuf
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  4. Barbara, L., Andersen, B., Farrar, W., Golden-Kreutz, D.,,Glaser, R., Emery, Ch., Crespin, T., Shapiro, Ch. & Carson, W. (2004). Psychological, Behavioral, and Immune Changes After a Psychological Intervention: A Clinical Trial. Journal of Clinical Oncology, Vol. 22, 17, 3570-3580.
  5. Breitbart, W., Rosenfeld, B., Pessin, H., Kaim, M., Funesti-Esch, J., Galietta, M., Nelson, C. J. & Brescia, R. (2000). Depression, hopelessness, and desire for hastened death in terminally ill patients with cancer. JAMA, 284(22), 2907-11.
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  7. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/18467847
  8. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/16044898

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