Caetofobia: Síntomas, Causas y Tratamientos

Caetofobia: Síntomas, Causas y Tratamientos

La caetofobia es un tipo de fobia específica en la que se tiene un miedo excesivo e irracional a los pelos. Caeto significa fibra de queratina llamada pelo y fobia procede de fobos (en griego antiguo “pánico”, personificación de “tener miedo” en la mitología griega, hijo de Ares y Afrodita).

Las fobias específicas se clasifican dentro de los Trastornos de ansiedad. En toda fobia, el individuo que la padece se da un miedo irracional al objeto que causa ese miedo. 

caetofobia

En el caso de la caetofobia,  no solamente se caracteriza en los individuos que tienen un miedo desmesurado al pelo, sino también al miedo a los individuos y animales peludos. Es un miedo irracional tanto a pelo humano como al pelo de los animales. Este miedo impide poder llevar una vida cotidiana normalizada, limitando al individuo y viéndose perjudicada la vida social.

A lo largo de este artículo indicaremos sus características, sus causas y sus consecuencias, además de posibles tratamientos eficaces para que a través de toda esta información puedas entender mejor su funcionamiento.

¿Cuáles son las causas de la caetofobía?

Aunque la mayoría de las fobias específicas no tienen una causa solamente, sí que existe un factor que se puede considerar como prevalente en el caso de la caetofobia. Este suele ser un  acontecimiento pasado que ha marcado al paciente y que no ha terminado de resolver o cerrar correctamente.

En términos psicológicos, estaríamos hablando de condicionamiento clásico, condicionamiento vicario (o la adquisición de conductas por medio de la observación), adquisición de información en la infancia del individuo, y, en algunos casos, puede haber un factor genético.

Características particulares de la caetofobia

Miedo desproporcionado

En la caetofobia el miedo no es racional, sino que se corresponde con un miedo desproporcionado acompañado por pensamientos irracionales. Este miedo se produce tanto en presencia del estímulo fóbico como ante su anticipación.

Sensación de falta completa de control

Característica fundamental de las fobias específicas. En el caso de la caetofobia, la sensación de falta de control es intensa cada vez que el individuo tiene que enfrentarse al pelo.

En la vida diaria, hay multitud de situaciones en los que el pelo es un elemento que está presente irremediablemente, por lo que el malestar es constante. En concreto, son en las situaciones de limpieza o contacto con los demás donde el individuo con esta fobia puede mostrar más malestar.

Necesidad de evitación

Debido al sentimiento de absoluto descontrol ante la situación, el individuo tiene una necesidad completa de evitar el objeto o situación fóbica.

Esta evitación o huida de cualquier situación en la que se pueda ver en peligro afecta a su vida diaria normal con todas las perturbaciones que ello conlleva.

Es desadaptativa

El miedo en una medida justa y razonable; siempre ha sido considerado como adaptativo en la supervivencia del ser vivo. El miedo adaptativo es un conjunto de sensaciones que se ponen en marcha como respuesta normal ante peligros reales (Marks, 1987), lo cual nos beneficia para alejarnos en momentos en los que nuestra vida peligra.

Sin embargo, cuando el miedo intenso se desarrolla en situaciones en las que no hay una amenaza real para el ser vivo, este se convierte en desadaptativo.

Es un trastorno a largo plazo

Una de las formas por las que se puede diferenciar si se trata de un miedo racional o de una fobia es su duración y la frecuencia en el tiempo.

Si es un miedo puntual, que se da de forma aislada, no lo podemos considerar una fobia. Las fobias además de su frecuencia, persisten en las diferentes etapas del individuo (niñez, adolescencia, y etapa adulta) si no son tratadas por un profesional.

Este miedo no puede ser argumentado

Es otra de las características fundamentales de las fobias específicas, en concreto de la caetofobia. Esto quiere decir que el miedo excesivo al pelo no puede ser explicado de una forma objetiva en relación a acontecimientos ocurridos. Es completamente irracional, sin pruebas objetivas que lo puedan justificar.

Tratamiento de la caetofobia

En la primera mitad del siglo XX las alternativas terapéuticas para las fobias, que hoy denominamos específicas o simples, se reducían básicamente al tratamiento con psicoanálisis. A partir de la obra de Joseph Wolpe (1958), la llamada terapia de conducta entró pisando fuerte en el campo de las fobias.

Toda fobia debe tratarse ya que es un trastorno de ansiedad que usualmente afecta notablemente a la vida cotidiana del individuo. En este tipo de problemática se ha contrastado una elevada eficacia de la terapia psicológica.

Por tanto, no es un trastorno que se pueda curar, sino que si se trata a tiempo existe un alto porcentaje de individuos que se curan. La psicoterapia debe estar realizada por un Psicólogo Clínico especialista en fobias específicas para una buena resolución de la problemática.

Las técnicas que más se utilizan en terapia para afrontar una fobia específica son:

La exposición al estímulo temido en vivo o imaginación

En el caso de la caetofobia, al tratarse de una fobia específica, lo más indicado para su tratamiento es la exposición gradual. En la exposición gradual en vivo, se jerarquizan las situaciones fóbicas para posteriormente el individuo enfrentarse  al objeto temido (el pelo) poco a poco para realizar la desensibilización.

Así, lo aconsejable en este caso es realizar la exposición visual al pelo para posteriormente pasar a la exposición visual incluyendo el contacto físico con el estímulo fóbico. Varias investigaciones han comprobado cómo esta técnica es la más efectiva a corto y a largo plazo para el tratamiento de las fobias específicas.

Además de que los individuos responden de forma rápida a la técnica, los beneficios durarían en el tiempo. Hay casos de fobias en los que por diversos motivos no se puede realizar una exposición en vivo por lo que se lleva a cabo, en su lugar, la exposición en imaginación.

Al realizar esta técnica, se pondrá énfasis en el control de la evitación de dichas situaciones fóbicas hasta que vaya disminuyendo la ansiedad en el sujeto.

Las investigaciones científicas ponen de manifiesto que el éxito de esta técnica para tratar las fobias específicas se debe a que la exposición en ausencia  de las consecuencias temidas tiene como resultado la extinción de las reacciones fóbicas (tanto fisiológicas como físicas).

Técnicas de control de la ansiedad

Las técnicas de control de la ansiedad son un grupo de técnicas cuya principal función es el control y disminución de la ansiedad. Todas ellas resultan de especial importancia a la hora de afrontar las primeras etapas en las que los niveles de ansiedad son muy elevados.

Entre estas se encuentran:

  1. Las técnicas de relajación: se enseña al sujeto a manejar y distraerse de su ansiedad mediante el aprendizaje de respuestas incompatibles con la ansiedad. Algunas de estas respuestas incompatibles usualmente utilizadas son la distensión muscular o el aprendizaje de respiración diafragmática lenta.
  2. La distracción y las autoinstrucciones.

Terapias informativas, bilioterapia o psicoeducación

En estas terapias el profesional tendrá como objetivo que el paciente indague en la búsqueda de los determinantes y factores mantenedores de su fobia, con la intención de que esta investigación ayude a incentivarle a elaborar  un  plan de acción terapéutico junto con el profesional.

Para ello, se le facilitará información acerca de las causas o factores que originan y/o mantienen las conductas fóbicas.

Terapias cognitivos-comportamentales y realidad virtual

Este tipo de técnicas son más recientes que las técnicas conductuales. Estas se utilizan en la mayor parte de las ocasiones en combinación con técnicas de exposición, tándem mediante el cual se aumenta la eficacia del tratamiento.

En este ámbito, las técnicas más utilizadas son la Terapia racional emotiva  (Ellis, 1962; Warren y Zgourides, 1991), el entrenamiento en inoculación del estrés (Meichenbaum, 1977, 1985) o la terapia racional sistemática (Golfried, 1977),  todas ellas adaptadas al tratamiento de las fobias específicas.

El objetivo de estas terapias es cambiar los patrones de pensamiento del paciente, manteniendo el énfasis en la diferencia entre pensamientos realistas e irrealistas o la diferencia entre posible y probable (Marshall, Bristol, & Barbaree, 1992).

Por lo tanto, los objetivos finales son que el individuo pueda beneficiarse de ellas para disminuir la ansiedad ante las terapias de exposición, además de corregir esos pensamientos irracionales y modificarlos por atribuciones adaptativas de las reacciones motoras y fisiológicas  (Anthony, Craske & Barlow,1995; Shafran, Booth & Rachman, 1992).

Consecuencias de la caetofobia

La consecuencia principal que sufren las personas con esta fobia es que necesitan estar alejadas de aquellos individuos que tienen abundante pelo y, además, tiene comportamientos extraños si las circunstancias les hacen permanecer cerca del cabello de alguien.

Incluso se dan casos en los que el problema es tan grande que el individuo llega a coger aversión a él mismo llegando al  punto de arrancarse su propio pelo. Así mismo, suelen sentir malestar cada vez que necesitan mirarse al espejo.

Algunas de las situaciones en las que se pueden ver involucrados estos individuos y en las que padecerán una sensación notable de malestar pueden ser:

  • Sentimientos de asco al lavarse el pelo, sentimientos que aumentan si este suceso va acompañado de caída del cabello.
  • Malestar cada vez que la persona se tiene que cortar el pelo.
  • Aversión a todos aquellos animales con pelo. Estos individuos muestran mucha dificultad para visitar cualquier casa en la que se conviva con algún animal, en especial perro o gato.
  • Dificultad para realizar las tareas cotidianas de limpieza del baño.
  • Sentimientos de angustia cada vez que tienen que entrar en contacto con alguien o algo con abundante pelo.
  • En el plano fisiológico, cuando el individuo se enfrenta al estímulo fóbico (el pelo) se producen una serie de respuestas fisiológicas que se caracterizan por un aumento de la actividad del SNA (sistema nervioso autónomo): aumento en la tasa cardiaca y respiratoria, sudoración, inhibición de la salivación, contracciones estomacales, náuseas, diarrea, elevación de la tensión arterial, etc.
  • Por último, en el plano cognitivo o subjetivo el individuo despliega toda una serie de creencias sobre la situación temida y sobre su capacidad para afrontarla.

Podemos concluir a modo de resumen que la etiología de la caetofobia está aún por determinar con precisión. Sin embargo, en relación a los tratamientos, la terapia cognitivo-conductual es las que se han mostrado más útil a la hora de afrontar el problema.

Referencias

  1. American Psychiatric Association (1994). Diagnostic and statistical manual of mental disorders, 4ª edición. Washington: APA.
  2. Anthony, M.M., Craske, M.G. & Barlow, D.H. (1995). Mastery of your specific phobia. Albany, New York: Graywind Publications.
  3. Barlow, D.H. (1988). Anxiety and its disorders: the nature and treatment of anxiety and panic. New York, Guilford.
  4. Barlow, D.H.; Esler, J.L.; Vitali, A.E. (1998). Psychosocial treatments for panic disorders, phobias, and generalized anxiety disorder. En P.E. Nathan & Gorman (Eds.), A guide to treatments that work (pp. 288-318). Oxford: Oxford University Press.
  5. Capafons, J.I., Sosa, C.D., y Viña, C.M. (1999). A reattributional training program as a therapeutic strategy for flying phobia. Journal of Behavior Therapy & Experimental Psychiatry, 30, 259-272 .
  6. Lang, P.J. (1968). Fear reduction and fear behavior: problems in treating a construct. En J.M. Schlien (Ed.), Research in psychotherapy.(Vol. 3). Washington: American Psychological Association.
  7. Ross, L.; Rodin, J. y Zimbardo, P.G. (1969). Toward an attribution therapy: The reduction of fear through induced cognitive-emotional misattribution. Journal of Personality and Social Psychology, 12, 279-28

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