Batofobia: el Temor a las Profundidades

Batofobia: el Temor a las Profundidades

¿Te asustan los sitios en los que las profundidades se hacen muy notorias como pozos profundos, lagos, pasillos largos y oscuros, o cualquier otro espacio que te transmita sensaciones de profundidad?

Por lo general, las situaciones en las que sólo alcanzamos a ver y percibir las partes principales y las partes inferiores o del final quedan fuera de nuestra vista pueden generar un cierto grado de confusión y temor.

batofobia

A las personas nos gusta controlar los espacios en los que nos encontramos y cuando esto no es posible, podemos responder con nerviosismo, intranquilidad y agitación.

En este tipo de circunstancias es donde aparece la batofobia, es decir, la fobia a las profundidades.

Esta patología puede originar sensaciones de elevado malestar en la persona que la padece y puede repercutir notablemente en su día a día.

Sin embargo, afortunadamente, en la actualidad contamos con abundante información acerca de este trastorno, tanto por lo que refiere a su sintomatología, sus causas y, sobretodo su tratamiento..

En este artículo revisaremos todos estos conceptos con el objetivo de que puedas entender mejor y obtener una mayor cantidad de información acerca de la batofobia, e indicaremos la importancia que posee el tratamiento de este tipo de patologías.

¿Qué es exactamente la batofobia?

La batofobia es un tipo de fobia específica, por lo que comparte las mismas características que la claustrofobia, la fobia a la sangre o la fobia a las arañas.

Esto quiere decir que la batofobia constituye un trastorno de ansiedad en el que la persona que la padece experimenta una sensaciones de pánico y terror cuando se expone a su estímulo fóbico.

Así pues, cuando una persona que padece batofobia se encuentra en una situación en la que lo no puede ver la parte inferior o la parte del final (por ejemplo, un túnel oscuro o un pozo muy alto), experimentará sensaciones de angustia y ansiedad muy elevadas.

La angustia y la ansiedad experimentada no se limita a sensaciones de incomodidad, inquietud o respeto ante la profundidad observada.

La persona con batofobia teme por encima de todo las situaciones en las que no puede ver el final, por lo que intentará evitar este tipo de espacios a toda costa, con el objetivo de no padecer la reacción de ansiedad extremadamente desagradable que le provoca.

Cuando el individuo se expone a estas situaciones padecerá reacciones tanto físicas como cognitivas y conductuales, y todas ella irán acompañadas de un más que elevado malestar.

¿Cómo podemos identificar la batofobia?

Hasta ahora hemos visto que la batofobia consta de una enfermedad en la que la persona teme por completo los espacios que transmiten sensaciones de profundidad.

No obstante, si te dan reparo las situaciones muy profundas, posiblemente ahora mismo tengas dudas para discernir si padeces batofobia o no.

En primer lugar, hay que tener en cuenta que el miedo, temor o reparo hacia los espacios muy profundos puede ser una reacción totalmente normal y no tiene por qué siempre confeccionar un trastorno fóbico.

Atendiendo a la propia naturaleza de las personas, esas situaciones en las que hay elementos que no podemos controlar (como los espacios muy profundos) pueden activar de forma automática nuestras respuestas de ansiedad.

El cuerpo se activará de una forma más pronunciada con el objetivo de estar más atento y poder vigilar los posibles peligros que no se controlan (porque la profundidad impide verlos).

No obstante, mientras esta reacción de ansiedad no sea exageradamente elevada y el temor experimentado se pueda controlar, no estamos hablando de batofobia y estamos haciendo referencia a una reacción totalmente normal.

Así pues, el aspecto principal que tenemos que tener en cuenta para identificar correctamente nuestra respuesta de ansiedad ante espacios profundos radica en el tipo de temor o miedo que experimentamos.

¿Cómo es el temor de la batofobia?

El temor y el miedo que experimentan las personas con batofobia posee una serie de características.

De este modo, no cualquier experiencia de temor es válida para afirmar la presencia de este trastorno de ansiedad.

En primer lugar, hay que tener en cuenta que para poder hablar de batofobia, el miedo experimentado tiene que ver con la situación específica de profundidad.

Así pues, si el miedo no aparece de forma específica ante un espacio en el que se interprete la sensación de profundidad de una forma claramente circunscrita, no podemos hablar de batofobia.

Además, para poder relacionar el miedo a la profundidad con la batofobia, este miedo debe tener otra serie de características.

1- No congruente

El estímulo temido (la profundidad) no debe presentar exigencias suficientes que permitan explicar la reacción de ansiedad del individuo.

Así pues, se sustentan que el miedo experimentado por la persona con batofobia es totalmente desproporcionado.

La situación o espacio que transmite profundidad no representa ningún peligro real para el individuo pero este lo interpreta como altamente angustioso, peligroso y dañino, y responde con una respuesta de ansiedad exageradamente elevada.

2- No racional

El miedo experimentado también es totalmente irracional, ya que el individuo reacciona con elevada ansiedad ante una situación neutra que no implica ningún peligro.

Además, la irracionalidad del temor experimentado no sólo es observable o identificable por los demás, sino que el propio individuo es capaz de interpretarlo como tal.

La persona con batofobia coincide en afirmar que su fobia es totalmente ilógica y no es capaz de racionalizar por qué la padece ni qué elementos de los espacios profundos le producen tanto temor.

3- No controlable

A los dos puntos anteriores se le debe añadir un claro componente de incontrolabilidad.

La persona con batofobia es incapaz de controlar su respuesta de ansiedad y cuando esta aparece se apodera totalmente tanto de sus emociones como de sus pensamientos y conductas.

4- No soportable

La persona con batofobia es incapaz de soportar una situación en la que se manifieste una clara sensación de profundidad.

Así pues, cuando el individuo se encuentra en espacios como túneles o pozos profundos, este intentará escapar cuanto antes para evitar su malestar y la elevada respuesta de ansiedad.

¿Cuáles son los síntomas de la respuesta de ansiedad?

Como vemos, el temor que produce la profundidad a un persona con batofobia le genera una elevada respuesta de ansiedad.

La sintomatología ansiosa del trastorno posee una serie de características que le define, aunque está sujeta a una cierta variabilidad y puede presentarse en distintas formas dependiendo de cada persona.

Por lo general, se observa un claro predominio de los síntomas físicos relativos de la ansiedad, aunque los componentes cognitivos y conductuales también están presentes y pueden jugar un papel importante.

Los síntomas principales de la batofobia son:

  1. Aumento del ritmo cardíaco.
  2. Aumento de la respiración.
  3. Incremento exagerado de la sudoración.
  4. Presión arterial alta.
  5. Rigidez muscular.
  6. Náuseas y vómitos.
  7. Dolor de estómago.
  8. Sensación de escalofrío.
  9. Sensación de ahogo.
  10. Pensamientos catastróficos.
  11. Pensamientos de que algo malo va a ocurrir.
  12. Sensación de falta de control.
  13. Necesidad de escapar.
  14. Conducta de evitación.
  15. Conducta de escape.

Como hemos dicho, estos son todos los síntomas que puede experimentar una persona con batofobia cuando se expone a su estímulo temido, sin embargo, no tiene por qué presentarse siempre todos.

Por lo general, los más intensos y angustiosos son los síntomas físicos, los cuales pueden aparecer de forma automática cuando el individuo se expone a un espacio con profundidad.

Así mismo, en algunos casos las respuesta de ansiedad puede aparecer simplemente con la imaginación de espacios profundos, sin ser necesario exponerse a una de estas situaciones reales.

Diagnostico de la batofobia

Para poder identificar la presencia de batofobia, más allá de lo comentado anteriormente, se deben cumplir los siguientes criterios diagnósticos.

Aunque a continuación especificamos los criterios para el diagnóstico de batofobia con el objetivo de proporcionar un mayor entendimiento sobre el trastorno, el diagnóstico de esta psicopatología debe ser realizado siempre por un profesional médico.

  1. Temor acusado y persistente que es excesivo o irracional, desencadenado por la presencia o anticipación de una situación o espacio específico en el que se aprecian sensaciones de profundidad.
  2. La exposición al estímulo fóbico provoca casi invariablemente una respuesta inmediata de ansiedad, que puede tomar la forma de una crisis de angustia situacional más o menos relacionada con una situación determinada.
  3. La persona reconoce que este miedo es excesivo o irracional.
  4. Las situaciones fóbicas se evitan o se soportan a costa de una intensa ansiedad malestar.
  5. Los comportamientos de evitación, la anticipación ansiosa, o el malestar provocados por las situaciones temidas interfieren acusadamente con la rutina normal de la persona, con las relaciones laborales (o académicas) o sociales, o bien provocan un malestar clínicamente significativo.
  6. En los menores de 18 años la duración de estos síntomas debe haber sido de 6 meses como mínimo.
  7. La ansiedad, las crisis de angustia o los comportamientos de evitación fóbica asociados a la profundidad no pueden explicarse mejor por la presencia de otro trastorno mental.

Causas de la batofobia

Encontrar el origen de las fobias suele ser una tarea complicada, por lo que si intentas encontrar algún elemento o alguna vivencia de cuando eras pequeño que permita explicar por qué tienes batofobia, muy probablemente no lo consigas.

De hecho, se considera que la batofobia no tiene un origen único y que lo más habitual es que sea la conjunción de una serie de factores lo que dé lugar al trastorno.

En algunos casos sí que se puede observar una relación entre la exposición a situaciones profundas y traumáticas durante la infancia y el desarrollo de batofobia durante la etapa adulta.

Así mismo, en algunos casos, la exposición a historias o visualizaciones aterradoras sobre espacios profundos también puede jugar un papel importante en el desarrollo de batofobia.

No obstante, en la mayoría de casos no se observan relaciones tan directas por lo que se sustenta también la participación de factores genéticos.

De hecho, como ya se ha comentado, tener cautela o respeto antes espacios profundos es una reacción normal.

Todas las personas si estamos, por ejemplo, en el mar y no conseguimos ver la profundidad total del agua, podemos experimentar un cierto reparo ante esa situación.

En la batofobia, el individuo reemplaza esas sensaciones de cautela o respeto por una respuesta mucho más intensa, donde la ansiedad experimentada adquiere un claro componente fóbico.

Tratamiento de la batofobia

El tratamiento principal para la batofobia consiste en la realización de psicoterapia a través de un psicólogo experto en este tipo de trastornos.

De hecho, la psicoterapia se ha mostrado como el tratamiento más eficaz para intervenir las fobias y consigue muy buenos resultados.

Si tienes batofobia, quieres superar tus miedos y acudes a un buen psicólogo, de bien seguro que conseguirás resultados.

La intervención psicológica que mayor eficacia muestra para revertir la batofobia es el tratamiento cognitivo conductual.

Así pues, mientras otras terapias pueden aportar también aspectos positivos, a la hora de intervenir este trastorno es recomendable acudir a un psicoterapeuta que lleve a cabo este tipo de tratamientos.

El tratamiento cognitivo conductual para fobias suele incorporar los siguientes elementos.

1- Exposición en vivo

Es un paso fundamental para superar la batofobia y consiste en exponer al paciente a sus estímulos fóbicos, es decir, los espacios con profundidad.

Se ha demostrado como la evitación de los estímulos temidos es el factor principal que mantiene las respuestas de ansiedad, por lo que exponerse de una forma guiada y controlada permite ir reduciendo las experiencias de pánico e ir superando los miedos.

2- Desensiblización sistemática

En esos pacientes en los que no se puede realizar exposición porque el temor experimentado es demasiado intenso, se realiza la desensibilización sistemática, una aproximación que irá exponiendo al paciente poco a poco a sus estímulos fóbicos.

3- Técnicas de relajación

Suelen realizarse de forma previa a la exposición con el objetivo de reducir la ansiedad del paciente y aportarle un estado de tranquilidad que facilite la aproximación al estímulo fóbico.

4- Terapia cognitiva

En los casos en que existen fuertes pensamientos y creencias negativas acerca del estímulo temido, se utiliza la terapia cognitiva para modularlos y conseguir que no interfieran en el día a día del individuo.

Referencias

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